HISTORIA FORESTAL Y AGRÍCOLA RECIENTE





Pérdida de superficie forestal arbolada y desaparición de los pinares litorales en Serantes. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.

Como se aprecia en las ortofotografías aéreas anteriores, en los últimos 60 años la pérdida de superficie forestal arbolada en Serantes ha sido drástica. Es, por tanto, un hecho incontestable que en este tiempo las políticas forestales han sido un absoluto fracaso sin paliativos en Serantes.

Las competencias forestales y de gestión del medio natural corresponden a las comunidades autónomas desde 1985. Es decir, desde hace unos 35 años. Y el Principado de Asturias ha enfocado su política forestal hacia la protección de los bosques autóctonos, estableciendo fuertes limitaciones y restricciones a la gestión forestal y a los aprovechamientos madereros; y excluyendo a los pinares y al pino gallego (Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica), que es autóctono, de esta política ambientalmente proteccionista debido a prejuicios contra los pinos contrarios a toda la evidencia técnica y científica.

La mayor parte de la superficie forestal arbolada en Serantes correspondía a pinares de pino gallego en los que se realizaban aprovechamientos madereros. En los últimos 50 años ha sido un fenómeno generalizado en toda España el encarecimiento de los aprovechamientos forestales en relación al precio de la madera, lo que ha reducido fuertemente la rentabilidad de los usos y actividades forestales. En estas condiciones, la política forestal del Principado de Asturias  ha tenido las siguientes características y resultados:

  • La mayor parte del suelo forestal ha cambiado de uso, y se ha sustituido por usos agrícolas y ganaderos que son más rentables económicamente para el propietario particular porque están muy fuertemente subvencionados y subsidiados por el Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA) de la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea, del que están excluidos los usos y actividades forestales.
  • No se ha recuperado ningún robledal ni ningún bosque de frondosas autóctonas, totalmente inexistentes en Serantes.
  • Los incendios intencionados por odios, venganzas y envidias han ocasionado dolosas pérdidas económicas a los pequeños propietarios particulares que habían realizado inversiones forestales en sus montes. Todos los incendios forestales en Serantes han quedado impunes, y no han sido ni siquiera investigados debido a la total pasividad y falta de interés y diligencia de la Guardia Civil y el gobierno del Principado de Asturias. Para mayor escarnio, en la mayoría de los casos era de dominio público quién era el autor del incendio y su motivación. Las pérdidas económicas y la falta de seguridad pública han conducido a los propietarios particulares a desistir de sus actividades forestales, realizando un cambio de uso de los montes tras el fuego.
  • En la mayoría de los casos se ha sustituido el pino gallego, que es autóctono, por especies alóctonas como eucaliptos (Eucalyptus globulus Labill.) y pino de Monterrey (Pinus radiata D.Don) con crecimientos más rápidos y con turnos de corta muchísimo más cortos. Y por tanto con unos plazos de tiempo menos largos hasta obtener el retorno de las inversiones económicas realizadas. Lo que se traduce para el pequeño propietario particular en una viabilidad económica que no obtiene con las especies autóctonas de crecimientos medios y lentos.
  • Dentro de su política de impedir o dificultar los aprovechamientos madereros por prejuicios conservacionistas, el Principado de Asturias ha obligado a someter a Evaluación de Impacto Ambiental las cortas de mejora (clareos y claras). Este tipo de cortas son necesarias en las masas regulares productoras de madera de sierra de alta calidad, como robledales y bosques de frondosas autóctonas. Y este tipo de cortas también mejoran la calidad y el valor de la madera en las masas de pino gallego. El sometimiento de cualquier actividad a Evaluación de Impacto Ambiental supone una fuerte penalización económica y la paralización o retraso de la actividad mientras dura el procedimiento, que puede dilatarse varios años. Esta decisión ha tenido a su vez tres consecuencias:
  1. Desincentivar la utilización de especies autóctonas (como robles, frondosas autóctonas y pino gallego) en los montes productores privados. Ya que estas especies son adecuadas para producir madera de sierra de alta calidad, pero para ello es necesario realizar cortas de mejora y someterlas a Evaluación de Impacto Ambiental.
  2. Fomentar la utilización de especies alóctonas de crecimiento rápido —como el eucalipto y el pino de Monterrey— destinadas a desintegración (fabicación de pasta de papel y tableros) en las cuales no se realizan cortas de mejora, y que por tanto no están sometidas a Evaluación de Impacto Ambiental .
  3. Fomentar el cambio de uso y el abandono del monte, al establecer una penalización frente a los usos y actividades agrícolas y ganaderas, que tampoco están sometidos a Evaluación de Impacto Ambiental.
  • La Ley del Principado de Asturias 3/2004, de 23 de noviembre, de Montes y Ordenación Forestal en su artículo 5.2  no considera como terrenos forestales a «los terrenos que, formando parte de una finca fundamentalmente agrícola, presenten árboles aislados o pequeñas superficies cubiertas de especies herbáceas o de matorral, así como las praderas y los prados desprovistos sensiblemente de arbolado propio del cultivo forestal» ni a «los terrenos que, formando parte de una explotación agrícola, presenten árboles o bosquetes aislados, plantaciones lineales o superficies de pequeña extensión cubiertas por especies de matorral o herbáceas, siempre que no constituyan por sí mismos una explotación forestal».
    Esta disposición favorece la eliminación de todo el arbolado y el cambio de uso de los bosques existentes entre las parcelas agrícolas. Y el hecho de no se establezca qué se entiende por pequeñas superficies ni por superficies de pequeña extensión permite una total arbitrariedad en su aplicación.
    Además, la aplicación de esta legislación en las concentraciones parcelarias ha conducido a que todas las masas forestales existentes entre los prados y cultivos agrícolas fueran incluidas en la concentración con la consideración de que eran terrenos agrícolas. Dando como resultado el cambio de uso por parte de los nuevos propietarios, cuando no la tala de todo el arbolado por el antiguo propietario antes del cambio de titularidad.

Por último, para entender el fracaso estrepitoso de las políticas forestales del Principado de Asturias se deben tener en cuenta también los siguientes factores determinantes:
  • El minifundismo forestal. El reducido tamaño de los montes encarece los aprovechamientos, debido a la economía de escala de los trabajos forestales (el coste fijo de desplazar la maquinaria forestal y el personal hasta el monte encarece el coste de los aprovechamientos cuanto más pequeña es la superficie a plantar, desbrozar, podar o cortar) y hace imposible las ordenaciones forestales, condicionando una selvicultura no planificada. Debido a su pequeño tamaño, en la mayoría de los montes existe un único tramo o tranzón con árboles coetáneos o de una única clase de edad, por lo que los costes que hay que afrontar en un tramo o tranzón joven (plantación, desbroces, clareos, etc.) no se compensan con las ganancias obtenidas ese mismo año en otro tramo o tranzón maduro (claras, cortas de regeneración al final del turno, etc.), lo que obliga a plantearse la selvicultura privada no como una renta equilibrada que se recibe anual o periódicamente sino como una inversión financiera en la que en determinados momentos hay que realizar fuertes inversiones económicas que sólo se recuperan al cabo de muchísimos años y que además están sujetas a un elevadísimo riesgo debido a los incendios.
    La solución al minifundismo podría ser el asociacionismo forestal, juntando varios o muchos pequeños montes en un nuevo monte de gran tamaño en el que no existan las limitaciones productivas del minifundio y en que cada propietario tenga una participación en la propiedad y en los beneficios. Sin embargo, esto choca contra la psicología del pequeño propietario particular, que desea tener la sensación de que él y sólo él tiene el control y la capacidad de decisión sobre su propiedad, a costa de sacrificar una mayor rentabilidad económica que por otra parte desconoce.
  • La titularidad privada de los montes. En el municipio de Tapia de Casariego no existe ni un solo monte de titularidad pública. De hecho, en todo el territorio de Asturias situado al oeste del río Navia no existen apenas montes públicos. En 1859 se concedió a los ingenieros de montes un exiguo plazo de tan sólo 4 meses para identificar los montes públicos de propiedad municipal que reunían las condiciones establecidas para ser exceptuados de la desamortización de Pascual Madoz —que afectó a los montes propios y comunes de los pueblos— e incluirlos en el entonces recién creado Catálogo de Montes de Utilidad Pública (al que pertenecen la práctica totalidad de los montes públicos españoles, ya que todos los montes que no fueron catalogados fueron enajenados en las desamortizaciones). Es probable que a los ingenieros de montes destinados en Oviedo en esos escasos 4 meses no les diera tiempo a recorrer la parte de la provincia situada al oeste del río Navia por sus difíciles comunicaciones, lo que explicaría la actual escasez de montes públicos en todo este territorio.
    Es un hecho que las políticas forestales ambientalmente proteccionistas del Principado de Asturias no funcionan en los montes privados porque están mal planteadas.
  • El envejecimiento de la población rural. Para muchos propietarios de edad avanzada las inversiones forestales no tienen sentido, ya que no tienen ninguna perspectiva de recibir en vida ningún retorno de su inversión, incluso utilizando especies de crecimiento rápido y turnos cortos como el eucalipto.
  • La desvinculación del medio rural de muchos propietarios que reciben sus propiedades mediante herencias y no se molestan en gestinarlas.

Montes públicos existentes en el Principado de Asturias. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.


En la ortofotografía áerea de 1956 y en la fotografía de 1961 que se muestran a continuación se aprecian dos masas forestales en los acantilados y sobre la playa del Sarello. Se trataba de unos pinares autóctonos, naturales y espontáneos de pino gallego que desaparecieron en los años 80 en incendios presumiblemente provocados.


Pinares autóctonos de pino gallego (Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica) en los acantilados y la playa del Sarello en 1956 y 1961. Y misma zona actualmente deforestada. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.


Las siguientes figuras muestran la siega y recolección de hierba, para alimentar ganado bovino estabulado para producción de leche, frente a Las Nogueiras:

  • En 1961 trabajos con carros, animales de tiro y herramientas manuales.
  • En 1984 trabajos mecanizados con tractores agrícolas pero todavía con herramientas manuales (horcas o palaganchas).
  • En 2018 trabajos plenamente mecanizados con tractores agrícolas de mayor tamaño y potencia y cosechadora.

Hasta la llegada de la mecanización agrícola, la electricidad y el agua corriente a mediados del s. XX, y de la telefonía y las concentraciones parcelarias a finales del mismo siglo; la tecnología agrícola, el paisaje y hasta la vida misma en el mundo rural se parecían más al s. XII que a la actualidad.


 


Obsérvense también el fuerte crecimiento del arbolado de la ribera del arroyo de la Corza. Y los cambios en la vegetación del monte de La Gavieira en los últimos 60 años:
  • En 1956 y 1961 con una masa irregular —árboles de diferentes edades y tamaños entremezclados— y con espesura incompleta —con parte de la superficie no cubierta por las copas de los árboles— de pino gallego (Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica) autóctono con mucho matorral heliófilo —tojo (Ulex europaeus L.), muy pirófito— en los claros desarbolados. Resultado de la aplicación de un tratamiento selvícola cortas de entresaca pie a pie, que por su dificultad de aplicación degeneraba en huroneo, derivando en una mala regeneración del pinar, con la consiguiente progresiva pérdida de la superficie arbolada y una invasión del matorral heliófilo en los claros. El resultado es una masa con cada vez menos árboles y de peor calidad tecnológica, y un combustible muy altamente inflamable y con continuidad vertical entre el matorral pirófito y las copas de los árboles, correspondiente a un modelo intermedio entre el tipo 6 y el 7 del modelo de combustible de Rothermel, con una gran cantidad de combustible (entre 10-15 t/ha de materia seca) y con continuidad vertical. Un monte degradado, altamente inflamable y muy propenso a un potente fuego de copas.
  • En 1984 una masa coetánea y con espesura trabada —copas solapadas— de pino de Monterrey (Pinus radiata D.Don) y algunos eucaliptos (Eucalyptus globulus Labill.) alóctonos, aparentemente en una clase de edad de latizal alto —10 a 20 cm de diámetro normal— o fustal bajo —20 a 35 cm de diámetro normal— y que necesitaría claramente una clara fuerte o bien ya la corta de regeneración de final de turno. La selvicultura observada en estas masas es la de cortas a hecho en un tiempo, con pocas claras o sin ellas, y regeneración artificial mediante plantación con plántulas de vivero. Se trata de una masa forestal alóctona y monoespecífica, de menor valor ecológico pero más productiva y en mejor estado forestal (y que con la aplicación de claras fuertes por lo bajo mejoraría más aún) que la que existía en 1961. El combustible corresponde con el tipo 8 o el 9 del modelo de combustible de Rothermel, con menos combustible (10-12 t/ha de materia seca), menos inflamable, con menor continuidad vertical, y por tanto muchísimo menos peligroso que el anterior. Sin embargo muy pocos años despúes de 1984 el monte ardió de forma intencionada.
  • En 2018 el antiguo bosque ha sido sustituido en la mayor parte de su superficie por un prado. Excepto en una franja, situada hacia el arroyo de la Corza donde las pendientes son mayores, donde persiste una masa forestal en estado de abandono, con algunos grandes ejemplares de pino de Monterrey y eucaliptos que sobrevivieron al incendio y mucho matorral de tojo altamente inflamable que ha colonizado todas las zonas desarboladas como consecuencia del fuego y una muy incipiente colonización por frondosas autóctonas (nogales, castaños, avellanos, etc.) entre este matorral. El modelo de combustible actual en la zona arbolada es el tipo 6 del modelo de combustible de Rothermel, paradógicamente bastante similar al que existía en 1961.

 

El monte de La Gavieira yel arroyo de la Corza en 1956 y en la actualidad. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.


Las siguientes figuras muestran dos pinares autóctonos, naturales y espontáneos de pino gallego (Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica) sobre arenas de playa en la ría de Ortigueira y en la ría del Barquero (en las provincias de La Coruña y Lugo respectivamente). Este tipo de pinar constituye la primera franja de vegetación leñosa y arbórea tras las herbáceas halófitas que crecen sobre el sistema dunar más cerca del mar. Las características edáficas, climáticas, florísticas y geobotánicas de la ría de Ortigueira y de la ría del Barquero son iguales que las existentes en las playas de Penarronda y del Sarello.

Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica soporta bien los suelos arenosos (con escasa capacidad de retención de agua) y los vientos salinos, por lo que estos pinares constituyen la etapa de vegetación natural más desarrollada posible (clímax ecológico) en los arenales y dunas de las playas y también en los acantilados marinos expuestos a fuertes vientos marinos en toda la cornisa Cantábrica.


Pinares autóctonos de pino gallego (Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica) en arenales de playas. Arriba en la ría de Ortigueira (La Coruña), y abajo en la ría del Barquero (Lugo). Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.


Por ello creemos que estos pinares de Pinus pinaster Ait. ssp. atlantica estaban presentes al fondo de los sistemas dunares de las playas de Penarronda y del Sarello, constituyendo la primera franja de vegetación leñosa y arbórea tras las herbáceas halófitas que crecen sobre las dunas. Y también constituían la vegetación natural de los acantilados marinos.

Lamentablemente, en la actualidad todos los pinares litorales han sido totalmente eliminados en Serantes, y tan solo perduran algunos pocos ejemplares de pino aislados. Las actuaciones de conservación y restauración ecológica realizadas en las playas del Sarello y Penarronda no han contemplado la restitución de estos pinares debido a los ya mencionados prejuicios contra los pinos y pinares autóctonos contrarios a toda la evidencia técnica y científica.


Dunas litorales en la playa de Penarronda en 1956 y en la actualidad. Los terrenos que corresponden al pinar al fondo del campo de dunas están actualmente deforestados y ocupados por campings, aparcamientos y espacios degradados. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.




Ejemplar aislado de pino gallego (Pinus pinaster ssp. atlantica) con porte en bandera por el viento en los acantilados cerca de As Poleas en Serantes.

 
 

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