El Partido Independiente de Castropol

La política municipal y comarcal en Castropol entre 1905 y 1936


En este periodo se construyó el casino de Castropol, el parque de Alfonso XIII (antiguo Campo del Tablado y actual parque de Vicente Loriente) y el monumento a Fernando Villaamil, inaugurados todos ellos en 1911. Entonces ya era objeto del debate político el trazado del ferrocarril Gijón-El Ferrol (que no sería terminado hasta 1972) y la construcción del puente de Los Santos entre Figueras y Ribadeo (no construído hasta 1987).


Hacia 1905 surgió en Castropol un nuevo partido político que rivalizó con el hasta entonces hegemónico Partido Conservador. Enarboló el estandarte de la regeneración política y cívica del occidente de Asturias, y la lucha contra el sistema caciquil hasta entonces imperante.

El nombre del partido fue Partido Independiente de Castropol. Pero popularmente fue conocido como partido novo, por oposición al partido veyo de los conservadores, con el que rivalizó duramente.

El partido fue fundado por un nutrido grupo de castropolenses de reconocido peso social e intelectual, que desde el prinicipio estuvo encabezado por Vicente Loriente Acevedo (1859-1939), que había hecho fortuna en Cuba y fue su principal financiador económico. La mayoría de los fundadores eran personas como Jesús Villaamil Lastra y los hermanos José Ramón y Claudio Fernández de Luanco que anteriormente que habían formado parte o habían colaborado con el partido conservador. Aunque también había otras personas que nunca habían participado en política. Entre los fundadores debemos citar también a Inocencio Pardo, José Lavandera y a Francisco García de Paredes.

En 1911 Vicente Loriente definió ideológicamente al partido de la siguiente manera : «El partido independiente de Castropol, en el que por cierto abundan los liberales, no es sin embargo liberal, como no es conservador, ni republicano, ni carlista. Fue hasta ahora, y lo será […] una agrupación de hombres de todas las ideas políticas, unidos, en lo que respecta a la provincia, por una sola aspiración: […] barrer de Asturias el feudalismo caciquil que nos destroza, acabar con la influencia pidalina que todo lo corrompe». De modo que el ideario del partido se limitaba exclusivamente al rechazo y la lucha política contra el caciquismo. Encajaría con lo que en la política actual se viene en llamar regeneración democrática y transversalidad.

La principal arma de propaganda y difusión del partido era periódico decenal Castropol, publicado a partir de 1905.

El partido novo contó desde el principio con numerosos miembros y colaboradores en el resto de municipios del partido judicial de Castropol. Además de Castropol, el partido fue especialmente fuerte también en el concejo de Tapia de Casariego, y algo menos en los de El Franco y Taramundi. Los concejos donde tuvo menos apoyo electoral fueron Boal y La Vega de Ribadeo (actual Vegadeo). De este último concejo era natural, residente y alcalde Everardo Villamil, líder del Partido Conservador con el que rivalizó muy duramente el partido novo.

Entre los miembros del partido novo en Tapia cabe citar a Conrado Villar (1873-1962). Y a Jesús López-Cancio Villaamil (1880-1953), sobrino de Jesús Villaamil Lastra (era hijo de su hermana Antonia), que fue alcalde de Tapia entre 1912 y 1915.

El partido novo también extendió sus ramificaciones hasta Hispanoamérica. Especialmente en aquellos países y ciudades donde existía una colonia más numerosa de castropolenses, como Montevideo y La Habana.  El periódico Castropol tenía puntos de venta en La Habana, Puerto Rico y México. Cuando en su vuelta al mundo Fernando Villaamil hizo escala en Montevideo en 1894, dejó escrito que «encontré aquí mas compañeros de la niñez de los que seguramente encontraría si volviese a mi tierra». Aunque los emigrantes castropolenses interesados en la política local de su tierra de origen eran minoría, la mayoría de esta minoría militaba o apoyaba al partido novo. 

 
 
 

En 1908 tienen lugar otras elecciones municipales parciales. La renovación parcial de concejalías dio como resultado en Castropol que los del partido novo reunieran en total el mismo número de concejales que los conservadores. Tras un larguísimo forcejeo la edición de Castropol del 20 de noviembre de 1909 informaba del nombramiento de Jesús Villaamil Lastra como alcalde de Castropol. Aquello era nada menos que la primera derrota auténtica, es decir con pérdida de poder real, del sistema caciquil conservador, y muy comprensiblemente el siguiente número de Castropol lo celebró con un inflamado artículo editorial titulado «Concluye la tiranía» que ocupaba toda la primera página.

Jesús Villaamil, ya con 68 años, no se presentó a revalidar su concejalía en las siguientes elecciones, y con ello renunciaba a la posibilidad de seguir siendo alcalde de Castropol. El sucesor de Jesús Villaamil fue Francisco García de Paredes, que resultó elegido alcalde tras las elecciones de enero de 1910.

Las primeras elecciones en las que presentaron candidatura fueron las municipales parciales de noviembre de 1905. Jesús Villaamil Lastra encabezó la lista por Castropol y resultó elegido junto a otros tres correligionarios. Los concejales del partido novo, en minoría, empezaron a ejercer una labor de oposición hasta entonces insólita.

El referente político del Partido Independiente de Castropol era Melquíades Álvarez, que visitó por primera vez Castropol el 13 de septiembre de 1908 siendo recibido con gran entusiasmo por el partido novo encabezado por Vicente Loriente, Jesús Villaamil, Claudio Luanco e Inocencio Pardo.

Al poco tiempo, el partido novo decidió echar un órdago a los conservadores, y convocadas elecciones generales a diputados en Cortes para el 8 de mayo, presentó la candidatura del propio Vicente Loriente para enfrentarse con la de Benito Castro. La noticia apareció en Castropol en un tono absolutamente desafiante: «Las comisiones [del Partido Independiente de Castropol] de los concejos de este distrito, que, juntas, son y valen más que don Antonio Maura [Presidente del Gobierno], sin ponerse de acuerdo con el Gobierno de S. M., porque no lo creen necesario, han proclamado candidato para diputado a Cortes por Castropol al Sr. D. Vicente Loriente y Acevedo». Tras una campaña electoral llena de incertidumbre y tensión,  el resultado proclamado dio la victoria a Castro por 2.981 votos frente a 2.655. Pero Loriente había barrido en Castropol y Tapia y quedado muy cerca de su contrincante en Taramundi y El Franco, con lo que sólo la aplastante victoria de éste en los feudos everardistas, Boal y la Vega (actual Vegadeo), le concedió el triunfo. Loriente reclamó numerosas irregularidades ante la Junta Electoral, pero esta las desestimó una tras otra. Lo que le permitió dirigirse a sus votantes en Castropol afirmando que «no sólo no veáis derrota en mi vencimiento, sino victoria y victoria honrosísima». Sin embargo es evidente que aquello tuvo que representar una enorme frustración.

En 1912, ya fallecido Jesús Villaamil Lastra, Vicente Loriente regresa a Cuba por sus negocios, por lo que abandona el liderazgo del partido, con el que no obstante siguió muy vinculado. Ese mismo año el Partido Independiente de Castropol se integra en el Partido Reformista de Mequíades Álvarez.

A partir de entonces, el partido asumió el ideario republicano, liberal y laicista del Partido Reformista. Y aunque mantuvo su fuerte oposición al caciquismo conservador (que era su seña de identidad hasta entonces), perdió su carácter específicamente castropolense y su transversalidad política.

Esta integración del Partido Independiente de Castropol en el Partido Reformista resultó incómoda y decepcionante para algunos miembros del partido que no se identificaban con las ideas del Partido Reformista. Así Francisco García de Paredes publicó el 10 de enero de 1915 en el Castropol:

«Quiero hacer constar […] que no soy ni he sido nunca vocal de dicho Comité [Reformista de Castropol], ni tengo noticia de que el tal exista. Lo fui, sí, del "Comité del Partido Independiente", pero a éste lo considero disuelto, porque desde que marchó el Sr. Loriente —y ya va fecha— no se ha reunido una sola vez».

A partir de 1913, Máximo Cancio Menéndez de Luarca se convirtió en el líder del partido en Castropol. Máximo era hermano de Juana Cancio, esposa ya viuda de Jesús Villaamil Lastra. Ambos hermanos tenían su residencia en sendas viviendas en el Palacio de las Cuatro Torres de Castropol.

En las elecciones de 1914 al Congreso de los Diputados, el propio Melquíades Álvarez se presentó obteniendo escaño en por la circunscripción electoral de Castropol. Esta victoria fue interpretada como un triunfo importantísimo por los miembros, los simpatizantes y los votantes del partido novo, como pone de manifiesto la apoteósica visita de Melquiades Álvarez al partido de Castropol el 2 y 3 de marzo de 1914.

En 1920 Máximo Cancio resultó elegido concejal del ayuntamiento de Castropol, teniendo como tal una importante intervención en la construcción de la carretera de La Fuente al muelle, obra cuya consecución fue uno de los timbres de gloria del melquiadismo en Castropol.

En 1923, siendo presidente de la Diputación Celso Gómez, Máximo Cancio fue también elegido diputado provincial, aunque ejerció el cargo muy poco tiempo ya que una de las primeras medidas de la dictadura de Primo de Rivera fue la destitución de todos los miembros de esas corporaciones. Los 32 diputados provinciales destituidos, entre ellos Máximo Cancio, Celso Gómez y Agustín Argüelles, publicaron un manifiesto, fechado en Oviedo el 19 de enero de 1924, en el que rendían detalladamente cuentas de su gestión y reivindicaban la eficacia y la honradez de la misma. El documento terminaba con la siguiente frase: «Y como no concebimos una sociedad sin “política”, como estimamos el “apoliticismo” activo disolvente de toda organización social, afirmamos ante vosotros, Asturianos, con la cabeza erguida, que somos hombres políticos que seguiremos siéndolo a vuestro servicio y al servicio de las causas justas».

Máximo Cancio fue además el primer presidente que tuvo la tan elogiada Biblioteca Popular, fundada en 1922 por iniciativa de un grupo de jóvenes castropolenses encabezados por Vicente Loriente Cancio, hijo del fundador del partido novo. Y también lo fue en un par de ocasiones del Casino.

Caída la dictadura de Primo de Rivera, Máximo Cancio encabezó la candidatura reformista de Castropol en las elecciones municipales de abril de 1931. Y al proclamarse como consecuencia de ellas la Segunda República se constituyó en Oviedo, presidida por el notorio dirigente del PSOE Ramón González Peña, una Comisión Gestora provincial, siendo Máximo uno de los vocales de la misma en representación del distrito de Luarca-Castropol. Simultaneó ese cargo con la alcaldía de Castropol, que había alcanzado por haber vencido su candidatura en las referidas elecciones y que desempeñó hasta enero de 1933. La alcaldía de Máximo Cancio fue muy teórica, ya que debido a su ausencia casi permanente el municipio era gobernado en la práctica por el primer teniente alcalde, Arturo Sanjurjo.

La proclamación de la Segunda República no fue recibida con entusiasmo, pero sí con aprobación en el Partido Independiente de Castropol. Pero las cosas no tardaron en torcerse. En junio de 1931, con motivo de la campaña para las elecciones a Cortes Constituyentes, Melquiades Álvarez, que había cambiado el nombre de su formación a Partido Republicano Liberal Demócrata, celebró en medio de una enorme expectación un mitin en el teatro Campoamor de Oviedo. Entre los asistentes estaban Máximo Cancio, Agustín Argüelles, Celso Gómez y el médico ovetense Alfredo Martínez, amigo de los tres y máximo dirigente del partido en Asturias. Todos los asistentes sufrieron los graves incidentes violentos provocados por reventadores socialistas.

El periodo que va desde la revolución de octubre de 1934 —un golpe de estado armado y violento contra el régimen legal y democrático de la Segunda República que fue perpetrado por los socialistas (PSOE, UGT y las Juventudes Socialiastas) encabezados por Francisco Largo Caballero, y por la CNT y el Partido Comunista de España— hasta 1937 fue traumático y sangriento en Asturias:

  • En marzo de 1936, Alfredo Martínez murió asesinado a la puerta de su casa de Oviedo. El crimen nunca fue investigado, pero unánimemente fue atribuido a pistoleros socialistas.
  • El 12 de julio del mismo año, varios guardias de asalto y militantes del PSOE que formaban parte de la escolta de Indalecio Prieto (dirigente del PSOE y ministro del gobierno del Frente Popular del que dependía la Guardia de Asalto) detuvieron ilegalmente en su casa y asesinaron en una camioneta de la Guardia de Asalto a José Calvo Sotelo,  diputado y líder del partido Renovación Española.
    Los asesinos se habían dirigido antes al domicilio de Antonio Goicoechea y al de José María Gil Robles —diputados también y líderes respectivamente de los partidos Renovación Española y de la CEDA— y como no les encontraron en sus casas, fueron a buscar a Calvo Sotelo.
    Según varios testigos, Calvo Sotelo había sido amenazado de muerte varias semanas antes en sede parlamentaria por los diputados Dolores Ibárruri, Pasionaria, y Ángel Galarza, respectivamente del Partido Comunista y del PSOE.

Estos crímenes —como todos los cometidos antes de la guerra civil por el PSOE, el Partido Comunista y la izquierda— quedan fuera de la Ley 52/2007 de Memoria Histórica, promovida y aprobada en 2007 precisamente por el PSOE y el Partido Comunista que fueron los autores de dichos crímenes.

Ya iniciada la guerra civil, continuaron los crímenes políticos contra la oposición cometidos y/o amparados por el gobierno del Frente Popular —del PSOE y el Partido Comunista—. Incluso los partidos republicanos y democráticos que no eran de izquierdas, como el Partido Reformista, fueron víctimas de sus asesinatos políticos:

  • En agosto de 1936 Melquides Álvarez fue encarcelado por el Frente Popular en la cárcel Modelo de Madrid. Y murió fusilado junto con otros presos políticos la noche del 22 al 23 de agosto por los milicianos republicanos en el sótano de la cárcel.

La violencia y los crímenes cometidos por el PSOE, el Partido Comunista y la izquierda antes y en el comienzo de la guerra civil trastocaron de forma total y definitiva las profundas diferencias y rivalidades políticas que habían existido hasta entonces entre el Partido Reformista y el Partido Conservador en Asturias.

 
 

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