José Antonio López Cancelos

Taramundi, 1863 — Ribadeo, 1939


Nació en Taramundi en 1863. Hijo de José Antonio López de Cancelos y López de la Arruñada y de Antonia García de Abraído y Argüelles. Antonia era sobrina de Fernando Argüelles Miranda (1792-1870), que tras ser párroco de San Martín de Oscos y de Taramundi y canónigo magistral de la catedral de Oviedo fue obispo de Astorga los últimos once años de su vida.

Tras varios años de estudios eclesiásticos abandonó el seminario para estudiar medicina en Santiago de Compostela en contra de los deseos de su padre, que quería que se hubiera hecho sacerdote. Debido a este enfrentamiento, cambió sus apellidos a López García. Pese a lo cual siempre siguió siendo conocido como José Antonio López Cancelos.

Se casó con Filomana Cotarelo Cotarelo (1863-1957), con quien ya se intercambiaba cartas cuando estudiaba en el seminario. Filomena era también originaria de Taramundi: hija de José María Fernández de Cotarelo y Fernández de Piñeiro, y de Benita Fernández de Cotarelo Andina.

Fue médico municipal en Taramundi, Castropol, Vegadeo y Ribadeo. En esta última localidad terminaría fijando se residencia ya de manera definitiva. Llegó a ser alcalde de Ribadeo durante un breve periodo. Aunque desconocemos las fechas y circunstancias de su mandato.

José Antonio y Filomena tuvieron cuatro hijos:

  • María, estudió farmacia en Santiago de Compostela.
  • Antonio, estudió medicina en Santiago de Compostela. Fue médico militar, llegando a alcanzar el grado de general de división y jefe de sanidad del Ejército de Tierra. Se casó con María Antonia Villaamil Cancio, cuyo parto había atendido en 1902 José Antonio López Cancelos siendo médico municipal de Castropol.
  • Carmina.
  • Isabel, estudió filosofía y letras en Santiago de Compostela.
  • José Benito. Fallecido súbitamente en el parque del Retiro de Madrid, a donde se había desplazado para iniciar sus estudios de ingeniero de minas. Unas semanas antes se había golpeado la cabeza al caer de un resbalón con las algas de la rampa del muelle de Figueirúa en Ribadeo.

Dos de sus tres hijas estudiaron una carrera universitaria superior. Esto no era en modo alguno normal en la época. Y muestra lo ilustradas, progresistas y avanzadas que eran sus ideas.

Filomena Cotarelo y José Antonio López Cancelos con dos de sus hijos. .

Como médico, su mayor preocupación fue propagar las ideas de higiene y vida sana para prevenir las enfermedades, combatiendo incansablemente la ignorancia y los prejuicios erróneos.

En marzo de 1909, siendo médico municipal de Castropol, realizó una estancia, de un mes de duración aproximadamente, en la facultad de medicina y en el Hospital General de Santiago de Compostela. Durante esta estancia publicó un artículo en el periódico Castropol sobre el estado de la enseñanza y la práctica médica en dichas instituciones. Parece que solía realizar estas estancias de forma recurrente para actualizar su formación, lo que nos da idea de su profesionalidad.

El 2 de marzo de 1914 Melquíades Álvarez, recién elegido diputado por el partido de Castropol, visitó el partido judicial de Castropol, visitando Navia, El Franco, Tapia, Figueras, Castropol, Ribadeo, Vegadeo y Boal. El acontecimiento que fue recogido en un amplio artículo del periódico Castropol del 10 de marzo de 1914.

Hubo luego un banquete en el Casino de Castropol, con más de cien comensales, en el que en nombre de las fuerzas vivas castropolenses pronunció un discurso Victoriano García de Paredes, que lo cerró recordando a Jesús Villaamil Lastra. La gira continuó al día siguiente por La Vega de Ribadeo (actual Vegadeo), donde los melquiadistas tenían preparado el balcón de la casa inmediata a la de Everardo Villamil para que su jefe arengara a los veigueños, concluyendo todo con una monumental cena, en la que cuando se empezaba a descorchar el champán comenzaron los discursos, uno de ellos a cargo de José Antonio López Cancelos.

En 1915 se desplazó a Madrid para estudiar los nuevos sistemas de tratamiento de la rabia en el Instituto Alfonso XIII, dirigido por el ya premio Nobel Santiago Ramón y Cajal. A su vuelta fundó y dirigió el Instituto Antirrábico y de Sueroterapia de Ribadeo, sucursal del Alfonso XIII de Madrid, y que poco después anunciaba públicamente la curación de sus primeros seis pacientes.

En 1923 el periódico Castropol le calificaba de persona seria, hombre de estudio, médico de larga práctica y experiencia y de reputación merecida en esta comarca.

Iniciada la guerra civil en 1936, uno de los curas de Ribadeo le denunció ante las nuevas autoridades nacionales por rojo. José Antonio López Cancelos contaba entonces 73 años. Afortunadamente la cosa no pasó a mayores, pero José Antonio nunca olvidó la actitud del clérigo, que posteriormente fue párroco de Ribadeo durante muchos años. Quizá la causa de la denuncia fue el carácter progresista y nada clerical ni beato de José Antonio, que no iba a misa los domingos.

Falleció en Ribadeo, donde residía, en 1939.

 
 

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