LOS VILLAAMIL EN ENTRAMBASAGUAS, EL HONOR DEL SUARÓN
Y EL ANTIGUO CONCEJO DE CASTROPOL



La división administrativa medieval

En la Alta Edad Media, en época de la monarquía asturiana, el territorio comprendido entre los ríos Eo y Navia pertenecía al reino de Asturias. Desde entonces, el límite administrativo entre Asturias y Galicia ha estado siempre en el río y la ría del Eo. Concretamente en la orilla gallega de la ría.

El Honor era un tipo de señorío feudal particular del occidente de Asturias. El Honor del Suarón era una de las circunscripciones territoriales —mandaciones— que habían sido establecidas en la época de la monarquía asturiana, y estaba delimitado por los cauces de los ríos Navia y Eo. El castillo del Honor del Suarón o castillo del Suarón de Presno gobernaba feudalmente este territorio.

Este territorio del Honor del Suarón fue conocido como Entrambasaguas, Entrerríos y Tierra de Ribadeo. Este último nombre procede y hace referencia al río y la ría del Eo, y no guarda ninguna relación con el Burgo de Ribadeo (actual población de Ribadeo situada en la margen contraria de la ría del Eo; ría de la que procede también el nombre de este pueblo gallego, y no al revés).

 

La Alta Edad Media

En la alta Edad Media los ascendientes de los Villaamil estaban ya radicados en Serantes. Así Tructinio Feliz, un importante terrateniente del occidentre de Asturias, fundó el monasterio de herederos de Serantes en el s. X. Sus tataranietos el conde Rodericus Velaz, Petrus Velaz y Alvarus Velaz (abuelo del primer Bartolomé Yáñez de Villaamil y de Fernando Yáñez) habitaban en la fortaleza de Orbelle (en el actual Villamil en Serantes) y el castillo del Suarón de Presno (en el actual Piantón, en Vegadeo).

En el Libro de Registro del monasterio de Corias consta una donación realizada por Petrus Velaz en el año 1086 antes de ingresar como monje en el monasterio.

En la relación de bienes donados por Petrus Velaz además de varias heredades en la actual Santa Gadea (de las que se dice en el documento de donación que están en Villamil) y de tres yuguerías, se incluyen también algunos siervos que no figuran en la donación como vinculados a las tierras donadas.

Según Raúl González González este tipo de siervos no estaban vinculados a la propiedad de la tierra, y eran una propiedad más del señor feudal que podía venderlos, donarlos o hacer lo que considerase o le viniera en gana con ellos. Se trataba realmente de una relación de esclavitud pura y dura, que estuvo muy generalizada entre los siglos IX y XIII en el reino asturleonés al norte de la cordillera Cantrábrica (parece que en el territorio del mismo reino al sur de la coordillera y en la meseta no fue algo tan generalizado, si bien también existió).

 

De modo que parece que en los siglos X y XI el poder feudal de los antepasados de los Villaamil sobre los habitantes de sus tierras y aldeas habría sido de una dureza extrema, como la de todos los señores feudales asturianos. Y esta situación habría continuado hasta el s. XIII, en época ya de los Villaamil de la casa solariega.

Según Jesús Fernández Suárez, al avanzar la reconquista la nobleza rural asturiana experimenta un progresivo alejamiento de la corte, según esta se traslada desde Oviedo (reino de Asturias) hasta León, y más tarde al reino de Castilla. Así mientras en los siglos X y XI o incluso el XII existía en Asturias una nobleza rural fuerte con amplios patrimonios en el ámbito del reino y gran poder público, a partir del s. XIII el alejamiento de la corte provocó que aquellas familias nobiliarias que no modificaron su área de influencia quedaron excluidas de las grandes campañas militares de la reconquista y de los altos cargos del gobierno y la administración real, lo cual derivó en una merma en sus ingresos vía privilegios y donaciones regias..

Aparece una diferenciación entre la alta nobleza, que mantiene su influencia y participación en la corte del rey pero que está cada vez más alejada y desvinculada del territorio cuyo dominio feudal le corresponde; frente a la baja nobleza que permanece en el territorio, pero carece de presencia e influencia en la corte. La alta nobleza delegó el ejercicio de sus funciones feudales, especialmente la recaudación de impuestos, en la baja nobleza. Lo mismo hizo la iglesia con la recaudación de diezmos e impuestos parroquiales, que eran recaudados por la baja nobleza vinculada a la fundación de cada iglesia parroquial. En ocasiones, existían vínculos familiares entre la alta nobleza y la baja nobleza en que se delegaban las funciones señoriales. En el s. XII este es el caso de los Villaamil (baja nobleza rural) con los señores feudales del Honor del Suarón (alta nobleza), ya que Álvarus Velaz (abuelo del primer Bartolomé Yáñez de Villaamil y de Fernando Yáñez) era hermano del conde Rodericus Velaz, señor del Honor del Suarón.

 

La Baja Edad Media

En el s. XII se producen cambios productivos, económicos, sociales y políticos a escala europea de tal importancia que determinan el final de la Alta Edad Media y el comienzo de la Baja Edad Media. Entre estos cambios del s. XII podríamos citar (además de la aparición del arte gótico en Francia en detrimento del románico):

Invención e implantación del arado de vertedera (que voltea la tierra, invirtiendo los horizontes superiores del suelo y mejorando su aireación y capacidad de retención de agua), y la collera (que permitía sujetar caballos a arados y carros). Se trata de importantes mejoras tecnológicas en los aperos agrícolas que supusieron un importante aumento del rendimiento y productividad de las labores agrarias.

Por primera vez la producción agrícola perimite alimentar a una cantidad de población sustancialmente muy superior a la necesaria para cultivar la tierra y criar el ganado. Este excedente de producción agraria provoca un gran aumento del comercio y permite una fuerte potenciación de los burgos y ciudades frente al mundo rural.

Final del feudalismo: pérdida generalizada de poder de la nobleza, aparición de la burguesía y fortalecimiento del poder del rey. Como consecuencia de todo lo anterior.

A partir del s. XII en la comarca de Entrambasaguas comenzó un progresivo fortalecimiento del poder de la iglesia en detrimento del de la nobleza. La donación del Honor del Suarón al obispado de Oviedo en 1154 se podría considerar el inicio de este proceso, si bien los obispos de Oviedo mantuvieron la encomienda del Honor del Suarón y del castillo del Suarón de Presno al mismo linaje feudal que lo ostentaba anteriormente durante unos dos siglos más. Los linajes nobiliarios de la comarca se asentaron en aquellos lugares donde tenían más propiedades, dando lugar a una articulación expresa entre parentesco y espacio formando lo que se ha venido a denominar topolinaje. La familia Villaamil es un buen ejemplo de estos topolinajes, tanto el tronco principal de la casa solariega como los troncos de las casas de Acevedo y de Las Nogueiras

En el s. XII, en época de Bartolomé Yáñez de Villaamil, los primeros Villaamil de la casa solariega constituyen un linaje nobiliario, ejerciendo poder feudal de manera efectiva y con una participación activa en las empresas militares y la reconquista. Así Fernando Yáñez, hermano de Bartolomé, participó en la guerra de La Limia contra Afonso Henriques de Portugal (1137-1141) y en la campaña de la conquista de Almería (1144-1147), lo que le permitió ascender en la corte de Alfonso VII, de quien recibió importantes tenencias como recompensa a sus serivicos. Y el propio Bartolomé obtuvo un privilegio de inmunidad otorgado por Alfonso VII en recompensa a la participación y fallecimiento de su hijo Félix en las campañas militares del rey.

La fundación de la casa solariega de Villaamil

La fundación de las pueblas de Roboredo y Castropol y el fuerte aumento poblacional de la comarca en el s. XIII están asociados indudablemente a estos cambios y procesos anteriores. Sin embargo, desconocemos de qué modo afectó todo ello de forma concreta a los Villaamil; si bien, parece claro que les afectaria negativamente como al resto de la nobleza rural. Sí tenemos información sobre algunos hechos históricos concretos que pudieron haber influido en la decisión de Bartolomé Yáñez de Villaamil de adoptar como lugar de residencia la casa solariega y abandonar la fortaleza de Orbelle:

  • En el siglo XII se produjo una disminución de los ataques de piratas vikingos a las costas cantábricas. Y es probable que con la desaparición del feudalismo, desaparecieran también los ataques y enfrentamientos entre nobles con sus ejércitos. Este aumento de la seguridad respecto a épocas anteriores, podría empujar a los Villaamil a abandonar la antigua fortaleza para instalarse en una casa más confortable.
  • En 1154 Alfonso VII dona el Honor del Suarón al obispado de Oviedo. Este hecho podría haber supuesto la pérdida de derechos o privilegios feudales que Bartolomé Yáñez de Villaamil pudiera haber tenido. Esta pérdida de poder podría haber conllevado la imposibilidad de utilizar la fortaleza de Orbelle, o bien la falta de necesidad de residir en ella.

A partir del s. XII la presencia de la casa solariega de los Villaamil en el lugar hasta entonces llamado Orbelle, habría motivado que desde ese momento el lugar o barrio empezara a ser conocido como Villamil.


Fundación de Serantes de Arriba y de la casa de Acevedo

Como resultado del aumento del rendimiento de los trabajos agrícolas y ganaderos, a finales del s. XIII se produce un fuerte crecimiento demográfico en la comarca. Las aldeas y caseríos existentes se saturan de población, y la comarca alcanza su máxima población histórica. Sin embargo, las tierras de labranza y de pasto disponibles en estas antiguas aldeas permanece constante. La iglesia, y en menor medida también la nobleza, deciden fundar nuevas aldeas y asentamientos para poner en producción terrenos incultos y de bosque que poseen en zonas más montañosas y alejadas de la costa, a las cuales se trasladan jóvenes procedentes de las antiguas aldeas que obtienen condiciones más ventajosas que en las antiguas aldeas para arrendar a la iglesia los nuevos terrenos que tienen que talar, desbrozar y roturar para poner en producción agrícola y ganadera. En estas nuevas aldeas se crean nuevas feligresías y parroquias que mantienen su vinculación con las parroquias de las que proceden los nuevos colonos.

De este modo se crea la feligresía de Çima o Serantes de Arriba, que junto con la feligresía de Baxo o Serantes de Abajo (la hasta entonces parroquia de Serantes) pasa a conformar la nueva parroquia de Serantes, pese a la lejanía entre ambas feligresías, separadas entre sí por varias parroquias. Posteriormente, Serantes de Abajo y Serantes de Arriba serían dos parroquias independientes.

A finales del s. XIII o principios del XIV un hijo de Alonso y hermano de Gonzalo Álvarez de Villaamil (señores de la casa solariega de Villaamil) llamado Juan Álvarez de Villaamil o Juan Álvarez de Acevedo, se traslada a vivir al lugar de Acevedo, situado en Serantes de Arriba, fundando la casa de Acevedo. Varios siglos más tarde, los Acevedo se trasladaron a una nueva casa en Brul. De esta casa de Aceveddo en Brul no quedan restos conocidos.


Concejo y alfoz de la puebla de Roboredo

Entre 1270 y 1272, por iniciativa de la nobleza rural y con consentimiento del obispado se funda la Puebla de Roboredo, que se convierte de manera efectiva en capital económica, social y administrativa de la comarca. La creación de la puebla va asociada a la aparición de artesanos y una incipiente burguesía, todo ello de la mano de una mayor diversificación económica y un aumento del comercio. Los cargos concejiles y administrativos de la puebla fueron copados por la baja nobleza rural.

Apartir de la creación de la Puebla de Roboredo entre 1270 y 1272 se deja de utilizar el término Entrambasaguas para referrirse a la comarca, y se empieza a utilizar el de Concejo y alfoz de la Puebla de Roboredo. A partir de 1272 desaparece también la utilización del término Honor del Suarón, y parece que fue entonces cuando el obispado puso fin a la delegación de su poder feudal en los señores feudales del Honor del Suarón, el último de los cuales fue Gonzalo Menéndez, tenente honor de Suarone pro terra de mano episcopi.

 

Concejo y alfoz de la puebla de Castropol

En vista de la autonomía que la Puebla de Roboredo va adquiriendo frente al poder feudal del obispado, en 1298 el obispo de Oviedo ordena su abandono y clausura, y su sustitución por la Puebla de Castropol de nueva creación. Se produce una fuerte oposición a esta decisión del obispo, y Alonso Álvarez de Villaamil, señor en aquel momento de la casa solariega, participó en la represión de las protestas. A partir de 1298 la antigua comarca de Entrambasaguas es denominada Concejo y alfoz de la Puebla de Castropol.

Posteriormente el poder de la iglesia en la comarca siguió aumentando; así en 1523 el obispo Diego de Muros dictó unas ordenanzas para el Concejo de Castropol que reforzaba su poder feudal como obispo, y a las que hubo una fuerte oposición encabezada por los linajes hidalgos y terratenientes de la antigua baja nobleza de la comarca, entre ellos Arias Fernández de Villaamil, señor en aquel momento de la casa solariega.

 

 

Edad Moderna y Edad Contemporánea

La fundación de los palacios de Las Nogueiras y de Lindoy

El primer dato histórico conocido sobre el Palacio de Las Nogueiras es de en torno a 1587, cuando Ares Fernández de Villaamil (descendiente del tronco principal de la familia de la casa solariega de Villaamil) se trasladó a vivir a la casa de Las Nogueiras, que ya existía con anterioridad. El volumen edificatorio, la estética arquitéctonica y la distribución con que llegó el edificio al siglo XX, no es anterior al XVIII. De hecho, parece que se construyó a partir de 1732 o 1735 por Baltasar José Villaamil y Logares (1671-1756), integrando en la estructura del edificio varias edificaciones preexistentes.

El Palacio o Torre de Lindoy fue edificado por Gome Fernández de Villaamil (1550-1617), conocido como El Salinero, sobre la casa de sus padres Gome Fernández de Villaamil (descendiente de los Villaamil de la casa solariega) y María López Acevedo.

 

Declive y final del poder de la familia Villaamil

El primer dato que evidencia inequivocamente un decaimiento o pérdida del poder político y económico de la familia Villaamil es la concesión en s. XIV por parte del obispado de Oviedo a la familia Osorio (señores de Villalobos y Castroverde, y que más adelante, a partir de 1465, tendrían también el título de marqueses de Astorga) de privilegios feudales sobre los diezmos y el derecho de presentación de la parroquia de Serantes.

Si bien los Villaamil conservaron parte de estos derechos (que a partir de entonces compartieron con los Osorio, a razón de un cuarto y medio para los Villaamil y dos cuartos y medio para los Ososrio), parece que los nuevos derechos concedidos a los Osorio constituyeron una auténtica expropiación —forzosa y sin indemnización— por parte del obispado de Oviedo de una parte de los derechos feudales de los Villaamil de la casa solariega.

Los Villaamil habían fundado y edificado la iglesia de Serantes en el s. XII, y además descendían y eran herederos de Tructinio Feliz, que varios siglos antes había fundado un monasterio de herederos que más tarde dio lugar a la iglesia parroquial. Este era el origen de los derechos de los Villaamil sobre los diezmos y el derecho de presentación de la iglesia de Serantes. Aunque es posible que el monasterio de Corias también tuviera parte de estos derechos desde el s. XI hasta entonces (pues los hermanos Alvarus y Petrus Velaz realizaron donaciones al citado monasterio en 1064 y 1086, respectivamente, antes de que al menos Petrus ingresara como monje); de modo que también es posible que los derechos otorgados por el obispado de Oviedo a los Osorio en el s. XIV sobre los diezmos y el derecho de presentación de la iglesia de Serantes se realizaran, al menos en parte, también en detrimento de derechos que pudiera haber tenido el monasterio de Corias hasta entonces.

En 1575 Felipe II inicia un proceso de desamortización de señoríos eclesiásticos para hacer frente a la bancarrota del estado provocada por los gastos de la batalla de Lepanto contra los turcos y las guerras de Flandes contra los protestantes, conforme a la bula 6-4-1574 de Gregorio XIII. El señorío eclesiástico del Concejo de Castropol fue el bien de mayor entidad y valor económico desamortizado en Asturias. Fue vendido entre 1579 y 1584 por feligresías, cada una de las cuales fue comprada por sus propios habitantes, que quedaron de este modo redimidos de la dominación feudal del obispado de Oviedo. Con excepción de Figueras, que no se redimió del poder feudal de la familia Donlebún hasta 1775.

Por tanto, el feudalismo perduró formalmente en la comarca hasta casi finales del s. XVI (y en el caso de Figueras hasta finales del s. XVIII). Si bien desde varios siglos antes estaba ya prácticamente reducido al cobro de diezmos e impuestos señoriales. Una parte importante de estos impuestos no terminaban en poder del obispado de Oviedo, sino en la baja nobleza local que era quien realmente se ocupaba de recaudarlos en cada parroquia o feligresía.

El segundo dato sobre el declive de los Villaamil correponde al s. XVI o XVII. Cuando un visitador enviado por el obispado de Oviedo hizo destrtuir el sepulcro de la Piedra del Conde de la iglesia de Serantes. Se trataba de una sepultura datable entre los siglos X y XII y en la que estaba enterrado uno de los condes del Honor del Suarón anteriores a la donación de 1154 (en la que Alfonso VII donaba al obispado de Oviedo el Honor del Suarón y el castillo del Suarón de Presno) que eran antepasados de los Villaamil. Tanto la destrucción del sepulcro de sus ancestros como el hecho de que no se conozca reacción alguna por parte de los Villaamil de la casa solariega, evidencian una clara decadencia del poder de la familia.

El tercer dato sobre el decaimiento de la familia Villaamil procede de las genealogías publicadas por José Manuel Trelles y por Miguel García Teijeiro. Según ambos autores, en el s. XVII Bartolomé Juan Villaamil y Presno heredó la casa y el mayorazgo y emigró a Hispanoamérica. A su muerte, heredó la casa y el mayorazgo su hijo Antonio José Villaamil, que regresó a España y tras pleitear con sus tíos tomó posesión de la casa, que encontró decaída por abandono respecto a su antigua opulencia y grandeza.

Lo cierto que el ejercicio de los privilegios feudales no terminó en el s. XVI con la desamoritización de Felipe II del señorío eclesiástico del obispado de Oviedo. Ya que el cobro de diezmos y su reparto entre la baja nobleza (los titulares del derecho de presentación en cada parroquia) continuó al menos hasta el s. XVIII. Según las respuestas al Catastro del Marqués de la Ensenada redactadas en 1753, los diezmos que se cobraban en la parroquia de Serantes se repartían entre una serie de beneficiarios entre los que destacan por la cuantía de sus partes Francisco Pardo de Donlebún, Vicente Pardo y Juan Gutiérrez. Este último era el marido de Francisca Javiera Villaamil, señora de la casa solariega de Villaamil.

La Ley Desvinculadora de 1820 supuso la eliminación de los mayorazgos. A partir de entonces, la propiedad de la tierra se repartió entre las diferentes ramas sucesorias, poniendo fin a los linajes terratenientes de origen medieval —topolinajes— que concentraban la propiedad de la tierra y el poder económico: los Abres, los Lantoira, los Presno, los Moldes, los Donlebún, los Cancio, los Casariego o los Villaamil. No obstante, el régimen político caciquil-conservador, basado en reminiscencias sociales del sistema feudal, perduró a una escala muy local hasta principios del s. XX apoyado en el analfabetismo rural y en el régimen histórico de propiedad de la tierra, que continuaba aún concentrada en pocas manos.

El final del linaje de los Villaamil de la casa solariega viene marcado por Fermín Villaamil Cancio (1820-1895), persona de fuertes y radicales ideas republicanas. Militó en el Partido Demócrata Posibilista de Emilio Castelar. Se desentendió de su familia y arruinó todo el patrimonio familiar en interminables pleitos y en una agitada vida política.

Hacia 1905 surgió en Castropol un movimiento polí­tico denominado Partido Independiente de Cas­tro­pol, po­pu­larmente cono­ci­do como partido novo (por oposición al partido veyo de los con­ser­va­dores), que se pro­pu­so desterrar el sis­te­ma ca­ci­quil enton­ces imperante y enarboló el estandarte de la regene­ra­ción po­lí­ti­ca y cí­vi­ca del occidente de Asturias. El referente político del partido novo era Melquíades Álvarez, en cuyo Partido Reformista acabaría integrándose. El partido estaba encabe­za­do por Vicente Loriente Acevedo, junto a Claudio Luanco, Inocencio Pardo y Jesús Villaamil Lastra (1841-1912), del Palacio de Las Nogueiras. Jesús Villaamil tuvo una importante participación en este partido, con el que en 1905 fue elegido concejal y en noviembre de 1909 alcalde de Castropol. Cargo que sólo ostentó unos meses hasta enero de 1910. Pese al poco tiempo que fue alcalde, su elección tuvo una enorme transcendencia al ser la primera derrota auténtica, es decir con pérdida de po­der real, del sistema caciquil-con­ser­vador imperante hasta entonces.

A lo largo del s. XX, el desarrollo y diversificación de la economía terminó de desvincular la posición económica y social de la propiedad de la tierra. Todo ello en su conjunto, supuso de manera generalizada y efectiva el final de estos topolinajes vinculados a la propiedad de la tierra.

 

Conclusiones

El momento de máximo poder y explendor de los Villaamil parece situarse entre los siglos X y XIV. Parece que en Asturias entre los siglos IX y XIII el poder feudal sobre los siervos fue brutal y desmesurado. El privilegio de inmunidad otorgado por Alfonso VII al primer Bartolomé Yáñez de Villaamil en 1141, y confirmado por Alfonso XI a su quintinieto Fernando Álvarez de Villaamil en 1377, supone un hito en el poder de la familia.

A partir del s. XII en la comarca de Entrambasaguas comenzó un progresivo fortalecimiento del poder de la iglesia en detrimento del de la nobleza. La donación del Honor del Suarón al obispado de Oviedo en 1154 se podría considerar el inicio de este proceso, si bien los obispos de Oviedo mantuvieron durante unos dos siglos más la encomienda del Honor del Suarón y del castillo del Suarón de Presno al mismo linaje feudal que lo ostentaba anteriormente y que eran parientes de los Villaamil.

A partir del s. XIV los Villaamil quedan claramente en un segundo plano frente al poder de la familia Osorio (más adelante marqueses de Astorga) tanto a un nivel comarcal (en el antiguo concejo de Castropol) como a un nivel local (en Serantes). Y desde 1537 frente a los Donelbún, que habían comprado al conde de Altamira (quien se los había comprado a su vez unos meses antes al marqués de Astorga) el coto de Figueras junto con otros bienes que incluían su parte del derecho de presentación y de los diezmos de la parroquia de Serantes, e instituyeron el señorío de los Pardo en Figueras.

En el siglo XVI desaparece formalmente el feudalismo en la comarca, con la desamortización del señorío eclesiástiuco del concejo de Castropol (aunque el señorío de los Pardo en Figueras duró hasta 1775). Sin embargo, algunos privilegios señoriales persistieron, como el sistema de recaudación de diezmos y su reparto entre la baja nobleza de cada parroquia.

Parece patente que en el siglo XVII —y muy probablemente ya desde el XVI— el poder y la situación económica de la familia Villaamil se había reducido ya de forma muy considerable. Y que en el s. XVIII la casa solariega se encontraba en bastante mal estado. Si bien las respuestas al Catastro del Marqués de la Ensenada muestran que en 1753 aún se segúian repartiendo los diezmos recaudados en la parroquia de Serantes y que a los Villaamil de la casa solariega les correspondía una parte de la recaudación.

El s. XIX supuso el final definitivo del linaje señorial de los Villaamil de la casa solariega. La Ley Desvinculadora de 1820 terminó de forma generalizada con los mayorazgos familiares procedentes de la Edad Media. Y el reconocimiento de la condición de ciudadano a partir de la constitución de Cádiz de 1812 terminó formalmente con los diezmos y los privilegios señoriales que aún persistían.

No obstante, el régimen político caciquil-conservador perduró a una escala muy local hasta comienzos del s. XX. Y los Villaamil del Palacio de Las Nogueiras lucharon políticamente contra ese sistema en el Ayuntamiento de Castropol.

 

 

 

 

 

 

Fuentes bibliográficas

  • De Entrambasaguas a la Puebla de Castropol. Jesús Fernández Suárez. KRK Ediciones. 2015.

  • En torno a la parroquia de Serantes. Antonio y Lino López-Cotarelo Villaamil. Artículo publicado en el libro «Historia de Tapia a través de sus calles. Tomo III.» Ayuntamiento de Tapia de Casariego, Ediciones Nobel. Oviedo. 2005.

 
 

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