LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS DE SERANTES



Según Antonio y Lino López-Cotarelo Villaamil, en el s. X Tructinio Feliz aparece documentado como un importante terrateniente del extremo noroccidental de Asturias y como fundador de varios monasterios de herederos, entre ellos el de Serantes. Y su hermano Arias Feliz como fundador del de Miudes. Tructinio Feliz aparece en el Libro de Registro del monasterio de San Juan Bautista de Corias (Cangas del Narcea) como tatarabuelo de los hermanos Rodericus, Petrus y Álvarus Velaz, hijos a su vez de Vela Fernandi. Rodericus Velaz fue conde del Honor del Suarón, mientras que su hermano Alvarus Velaz fue el padre de Juan Álvarez y abuelo de Bar­tolomé Yáñez de Villaamil y de Fernando Yáñez. Los monasterios de herederos eran una forma de administrar el patrimonio familiar en los s. X y XI, y su propiedad se heredaba por cuotas, fracciones o «raciones» a modo de participaciones entre los descendientes o herederos.

El origen de la iglesia parroquial de San Andrés de Serantes es el monasterio de herederos fundado por Tructinio Feliz en el s. X. Sobre ese monasterio de herederos se edificó la iglesia en la se­gun­da mitad del siglo XII, en época de Bartolomé Yáñez de Villaamil, el pri­mer ti­tu­lar conocido de la casa solariega de Villaamil.

Posteriormente el nieto y sucesor de Bartolomé que llevó sus mismos nombre y ape­lli­dos fundó a su vez en dicha iglesia, en el año 1210, un altar dedicado a su santo ono­más­tico y do­tó una ca­pe­lla­­nía asocia­da a dicho altar. Sin embargo ese altar de San Bar­­tolomé sólo permaneció en la iglesia de Se­rantes du­ran­te tres generaciones, ya que en el siglo siguiente uno de los hermanos del titular de la casa, Gonzalo Alva­rez de Villaamil lo trasladó con su consentimiento a la capilla del lugar de Acevedo, donde se había asentado, dando con ello lugar a la casa de este apellido. 

 

Localización de la iglesia de San Andrés de Serantes.


 

Los diezmos y el derecho de presentación de la iglesia de Serantes

En el Libro Becerro del obispo de Oviedo don Gutierre de Toledo de 1385, la parroquia de Serantes consta como perteneciente al arcedianato de Ribadeo, y dentro de este al arciprestazgo homónimo. El término Ribadeo hace aquí referencia al territorio entonces conocido como Tierra de Ribadeo, y no al Burgo de Ribadeo (actual población gallega de Ribadeo). El arciprestazgo de Ribadeo, encabezado por Castropol, incluía todas las parroquias de los actuales concejos de Castropol, Tapia de Casariego, El Franco, Coaña, Boal y Vegadeo, excepto Abres. Casi todas las iglesias incluidas eran antiguos monasterios de herederos convertidos en parroquias. Y en casi todas ellas había una o varias personas o instituciones con derecho de presentación. El derecho de presentación consistía en que los nuevos párrocos que nombrara el obispado tenían que ser propuestos o recomendados —presentados— por el titular de este derecho. Además generalmente los diezmos se repartían entre quienes ostentaban este derecho, siendo en la mayor parte de los casos una mitad para el párroco y la otra mitad para los titulares del derecho de presentación. Aunque existían diferencias en la forma de reparto entre unas parroquias y otras.

En el testamento de 1597 de Fernando Álvarez de Villaamil consta que los Villaamil de la casa solariega tenían derechos sobre los diezmos, así como el derecho de presentación de la iglesia de Serantes. El origen de estos derechos feudales de los Villaamil se sitúa en la Alta Edad Media, ya que los Villaamil habían fundado y edificado la iglesia de Serantes en el s. XII. Además de que descendían y eran herederos de Tructinio Feliz, que varios siglos antes había fundado un monasterio de herederos que más tarde dio lugar a la iglesia.

En 1368 el obispado de Oviedo realiza una encomienda de la Tierra de Ribadeo a la familia Osorio, señores de Villalobos y Castroverde (y que más adelante, a partir de 1465, tendrían también el título de marqueses de Astorga), en la parte zamorana de la Tierra de Campos. El encomendero era una especie de gobernador en quien delegaba su poder el señor feudal, en este caso el obispo.

Más tarde, el obispado de Oviedo cedió a los Osorio el señorío de los cotos de Figueras, San Tirso de Abres y La Veguía, y también ciertos derechos en otros lugares, como los diezmos y el derecho de presentación de la parroquia de Serantes. Este último derecho lo compartieron a partir de entonces los Osorio con los Villaamil de la casa solariega, a razón de dos cuartos y medio para los Osorio y un cuarto y medio para los Villaamil.

De modo que parece que estos nuevos derechos concedidos a los Osorio sobre la parroquia de Serantes constituían de hecho una auténtica expropiación —forzosa y sin indemnización— por parte del obispado de Oviedo de una parte de los derechos feudales de los Villaamil de la casa solariega.

No obstante, es probable también que estos derechos otorgados por el obispado de Oviedo a los Osorio sobre los diezmos y el derecho de presentación de la iglesia de Serantes se realizaran en detrimento de derechos que pudiera haber tenido el monasterio de Corias desde el s. XI hasta entonces. Pues los hermanos Alvarus y Petrus Velaz realizaron donaciones al citado monasterio en 1064 y 1086, respectivamente, antes de que al menos Petrus ingresara como monje en el mismo. Antonio y Lino López-Cotarelo Villaamil estiman en una venticuatroava parte la ración del monasterio de herederos que habría correspondido a Petrus Velaz y que habría donado al monasterio de Corias (en nuestra opinión este cálculo podría resultar demasiado aventurado, no sólo por las complicadas herencias de tíos a sobrinos en las generaciones anteriores, sino también porque desconocemos cómo se repartió Fernando Vermudez —abuelo de Petrus Velaz— los bienes familiares con sus hermanos cuando fundó el monasterio de herderos de Piñera de Berbesa). Por otra parte, Juan Pinioliz (primo tercero de Petrus Velaz y descendiente también de Tructinio Feliz) donó también toda su parte del monasterio de herederos de Serantes, en este caso estimada en un tercio, al mismo monasterio. De modo que —según los cálculos de Antonio y Lino López-Cotarelo Villaamil— como consecuencia de estas donaciones del s. XI, el monasterio de Corias podría haber tenido tres octavas partes (es decir, un cuarto y medio) del monasterio de herederos de Serantes.

En 1537 el marqués de Astorga vendió el señorío del coto de Figueras junto con otros bienes que incluían su parte del derecho de presentación y de los diezmos de la parroquia de Serantes al conde de Altamira, el cual se los revendió unos meses después a Arias Pardo de Donlebún, que instituyó el señorío de los Pardo en Figueras. Este señorío feudal de los Donlebún en Figueras duró hasta 1775.

Según las respuestas al Catastro del Marqués de la Ensenada redactadas en 1753, los diezmos que se cobraban en la parroquia de Serantes se repartían entre una serie de beneficiarios entre los que destacan por la cuantía de sus partes Francisco Pardo de Donlebún, Vicente Pardo y Juan Gutiérrez. Este último era el marido de Francisca Javiera Villaamil, señora de la casa solariega de Villaamil.

En 1906 los descendientes de Fermín Villaamil ganaron un pleito canónico en el obispado de Oviedo a los Pardo Donlebún, en el que exigían que se reconociera y respetase su cuarto y medio del derecho de presentación de la parroquia de Serantes. Esta sentencia es curiosa no sólo porque no está claro cómo era posible ejercer en la práctica exáctamente un cuarto y medio de ese derecho de presentación, sino también y sobre todo porque hacía unos cuarenta años que los Villaamil de la casa solariega habían perdido todas sus propiedades en Serantes incluida la propia casa solariega.

 

La Piedra del Conde

Sin duda más notable de la iglesia de Serantes desafortundamente desapareció hace tres siglos. Desde la alta Edad Media había existido en ella un mausoleo que fue denominado la Piedra del Conde, y que alcanzó una cierta notoriedad, ya que fue citado como monumento digno de mención en obras histórico-genealógicas anteriores al siglo XVII; sin embargo la información más concreta de cómo era el sepulcro y de sus avatares está en un manuscrito histórico de Francisco Antonio Villaamil y Logares, escrito a principios del siglo XVIII.

 

Caráctarísticas arquitectónicas y arte religioso

Lo fundamental de la iglesia que actualmente conocemos, perfectamente orientada con su eje de este a oeste, procede de los siglos XVI o XVII, época en que se alargó la nave principal dos estadales (unos siete metros) y se levantó el campanario, y en la que es datable el interesante retablo de San Roque ya citado en docu­mentos del siglo XVII. De 1672 procede la capilla veya, situada a la derecha del pres­biterio, edificada por Antonio Pérez de Belderrain, cuyos padres se habían trasladado a principios de dicho siglo desde Vizcaya a La Veguía —lugar que pertenecía a la parroquia de Serantes de Arriba— para es­tablecer una ferrería. En unión de su segunda esposa dotó la capilla, según reza la inscripción de su retablo: Esta capilla y retablo hizo y pintó Antonio Pérez Belderrain y su mujer Dª Lucía Moscoso Castrillón. Conserva esta capilla el escudo del apellido de su fundador, mientras que su puerta occidental, con un arco de medio punto enmarcado exteriormente con buen arte, que daba al exterior da ahora a una estancia de situación simétrica a la sacristía y usada como trastero.

La construcción de la capilla y el hecho de que se adosara al presbiterio dieron lugar a diversos conflictos que se saldaron con la condición de que estuviera abierta a todos los vecinos que quisieran oír misa en ella. La última persona enterrada en la capilla fue, en 1824, su patrona Francisca Javiera Belderrain y Presno.

De los siglos mencionados se conservaron en la iglesia hasta el XIX diversas lápidas se­pulcrales, que quizá se encuentren aún bajo el pavimento moderno de la iglesia. La mayoría al parecer exhibían diversas versiones del escudo del apellido Villaamil, es­tan­do una fechada en 1559 y otra en 1617. Sin embargo hay constancia de la exis­ten­cia por esos años de un cementerio inmediato a la iglesia, que es de suponer que fue el sustituido por el de San Pelayo, probablemente a mediados del siglo XIX.

El año 1732 es el que aparece, seguido de una breve inscripción hoy ilegible, entre las dos cruces que decoran el cierre del atrio de la iglesia, cierre que está realizado por cuatro voluminosas almenas puntiagudas, iguales a las que coronan el muro frontal de diversos palacios y casonas de la zona. Algo posterior, de 1761, es el retablo situado enfrente del de San Roque, con leyenda que dice haberlo donado el párroco Don Gregorio Travadelo.

De principios del siglo XX son otros dos elementos notables de la iglesia actual. Uno es la hermosa placa de fundición de bronce situada en el cabildo y dedicada a la me­­moria del marino Fernando Villaamil. La placa se colocó en septiembre de 1901 en el curso de un solemne acto de homenaje al marino que fue el primero a él dedicado, aun­que el que se celebró diez años después en Castropol, constituyera un acontecimiento mucho más resonante. La lápida, decorada con un busto del héroe y con variados motivos náuticos, había sido diseñada por Víctor Masriera y modelada por José Montserrat —artistas catalanes ambos— y realizada en los talleres barceloneses de Masriera y Campins, que eran los de mayor prestigio de la época en fundición artística, existiendo numerosas obras suyas en los edificios de la Barcelona modernista, y siéndolo también la lámpara monumental que cuelga del centro de la bóveda del crucero de la catedral de Lugo, allí instalada en 1902.

El otro elemento destacable de aquella época es el retablo mayor, instalado en 1918 y obra de estilo neogótico tallada en madera por el más destacado artista de la zona en esa especialidad, el castropolense Marcelino Candaosa.

 

Casa rectoral de la iglesia de Serantes hacia 1900.

En 1959 se construyó la actual casa rectoral, para lo cual se derribó la anterior, construida en el siglo XVII. De mediados del XX son también el reloj del campanario, el actual pavimento de baldosas y la separación del altar mayor respecto del retablo para cumplir con los requerimientos litúrgicos del concilio Vaticano II; mientras que mucho más recientes son la pintura y restauración de los muros de la nave central y una segunda lápida dedicada a la memoria de Fernando Villaamil al cumplirse, en 1998, el centenario de su muerte.

Ortofotografia aérea del entorno de la iglesia de Serantes en la actualidad (arriba) y en 1956 (abajo). Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.





Bibliografía

  • López-Cotarelo Villaamil, Antonio y Lino. 2005. «En torno a la parroquia de Serantes». Artículo publicado en el libro «Historia de Tapia a través de sus calles. Tomo III.» Ayuntamiento de Tapia de Casariego, Ediciones Nobel. Oviedo.
 
 

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