Creada por el Partido Reformista de Melquíades Álvarez

LA BIBLIOTECA POPULAR CIRCULANTE DE CASTROPOL


Los precedentes históricos

Por definición una «biblioteca popular» es una institución social no lucrativa de carácter privado. Las bibliotecas populares surgieron en Asturias a finales del s. XIX ante la inexistencia o ineficacia de las iniciativas bibliotecarias públicas. Actualmente siguen siendo numerosas en Argentina, Chile y Uruguay, con un origen probablemente ligado a la emigración asturiana.

Los principales precedentes de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol son la Biblioteca del Ateneo Obrero de Gijón y la Biblioteca Popular Circulante de Avilés fundadas en 1904 y 1920 respectivamente. Al igual que en la Biblioteca Popular Circulante de Castropol, en la fundación de estas dos bibliotecas también participaron miembros del Partido Reformista de Melquíades Álvarez.

Tanto Gijón y Avilés como Castropol tenían ayuntamientos gobernados por alcaldes del Partido Reformista y diputados a Cortes del mismo partido. Todos ellos eran bastiones electorales del reformismo con una fuerte implantación del partido.

La creación de bibliotecas populares y ateneos culturales era una de las iniciativas sociales que de forma más numerosa y destacable había realizado Melquíades Álvarez en Asturias. Por lo que el Partido Reformista asturiano tenía un gran conocimiento y experiencia.


El manifiesto del 20 de octubre de 1921

En octubre de 1921 un grupo de jóvenes estudiantes universitarios liderados por Vicente Loriente Cancio —hijo de Vicente Loriente Acevedo, fundador y líder del Partido Reformista en Castropol— redactan un manifiesto titulado «Por nuestra cultura» en el que proponen la idea de crear una Biblioteca Popular Circulante en Castropol.

El gran interés y la importancia histórica de este manifiesto se derivan de que es el primer documento en el que se anuncia públicamente la intención de crear una biblioteca en Castropol y su comarca. Pero, en contra de lo que se ha venido sosteniendo, este manifiesto no tiene el carácter de documento fundacional o constituyente de la biblioteca. Por lo que no se puede considerar a sus firmantes como los fundadores de la biblioteca.

El grado de definición del proyecto es aún mínimo en el manifiesto. Solamente se esboza la intención de que sea una biblioteca popular y que su funcionamiento sea circulante. También se anuncia la intención de que el ámbito de la biblioteca no sea municipal sino comarcal, para todo el distrito electoral de Castropol que coincidía con el partido judicial incluyendo también los concejos de Tapia de Casariego, Vegadeo, Taramundi, San Tirso de Abres, El Franco, Boal, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos, Villanueva de Oscos, Pesoz, Illano, Coaña y Grandas de Salime.

La iniciativa recibió un apoyo entusiasta, decidido y determinante para su realización por parte del Partido Reformista y del periódico Castropol, que publicó el manifiesto en primera página. En aquel momento el periódico Castropol era el órgano de comunicación del Partido Reformista en todo el partido judicial de Castropol.

Primera página del nº 595 del 20 de octubre de 1921 del periódico Castropol. [VER IMÁGEN EN GRANDE].


La Comisión organizadora

El periódico Castropol informó en su siguiente número de la constitución de una Comisión organizadora de la nueva biblioteca. A los ocho jóvenes firmantes del manifiesto se les unen tres personas de más edad, vinculadas al Partido Reformista de Castropol y de un enorme peso intelectual: Máximo Cancio Menéndez de Luarca, Victoriano García de Paredes y Álvarez de Borbolla y Ramón García González, que aportan sus conocimientos y le dan un empuje decisivo al proyecto. El presidente honorario de la comisión era el alcalde de Castropol, el también reformista Jerónimo Méndez de la Torre.

Publicado en el nº 596 de 30 de octubre de 1921 del periódico Castropol.


La fundación de la biblioteca

El 3 de noviembre de 1921 el gobernador civil de la provincia de Oviedo aprueba los estatutos por los que se constituye la Biblioteca Popular Circulante de Castropol. En ellos se define por primera vez el proyecto de forma completa y pormenorizada.

En estos estatutos se constituye la biblioteca, por lo que son su documento fundacional. Y su fecha de aprobación —3 de noviembre de 1921— es la de la fundación de la biblioteca.

Publicado en el nº 599 de 30 de noviembre de 1921 del periódico Castropol.

Como órgano rector los estatutos establecen un patronato, y también crean los cargos de presidente, vicepresidente, secretario-tesorero y bibliotecario. El patronato está formado por los mismos miembros de la comisión organizadora.

En su primera reunión el patronato decidió el nombramiento de Máximo Cancio como presidente, el de Victoriano García de Paredes como vicepresidente, el de Ramón García González como secretario-tesorero y el de Agustín García Pérez como bibliotecario.

Los fundadores de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol son pues todos los miembros del patronato en el momento de su fundación en noviembre de 1921:

  • Victoriano García de Paredes y Álvarez de Borbolla, con el cargo de vicepresidente.
  • Ramón García González, con el cargo de secretario-tesorero.
  • Agustín García Pérez, con el cargo de bibliotecario.
  • Vicente Loriente Cancio.
  • Román Penzol y Vijande.
  • Franco Vior y Prieto.
  • Miguel García Soubelet.
  • Ramón Canel y Canel.
  • José Manuel Piñeirúa Ferrería.
  • Laureano Acebo Fernández.
 

Victoriano García de Paredes, Máximo Cancio, Vicente Loriente Cancio y el médico del concejo de Castropol Fermín Braña hacia 1920.

El presidente honorario de la biblioteca era el alcalde de Castropol, el reformista Jerónimo Méndez de la Torre.

La siguiente tabla muestra la cronología del proceso de fundación de la biblioteca, que como se ve fue muy rápido desde la publicación del manifiesto hasta la constitución de la institución. Desde la publicación del manifiesto hasta la constitución de la Comisión organizadora y la remisión de los estatutos al gobierno civil pasaron menos de 10 días. Y hasta la aprobación de los estatutos por el gobernador civil —momento de la constitución formal de la institrución y por tanto de su fundación— pasaron sólo 14 días desde la publicación del manifiesto.

Cronología del proceso de fundación de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol en 1921 [VER IMÁGEN EN GRANDE].

Con unos plazos de tiempo tan exiguos, lo más probable es que cuando se publicó el manifiesto ya estuviera totalmente terminada la redacción de los estatutos y preparada la constitución de la Comisión organizadora. Por ello, lo más probable es que se hubiera alcanzado a un acuerdo previo entre todos los fundadores para determinar quiénes serían los firmantes del manifiesto, quiénes los miembros de la Comisión organizadora y los cargos, así como los patronos de los estatutos y los cargos directivos.

El trabajo de la biblioteca se distribuyó en comisiones. Victoriano García de Paredes se encargó de coordinar la comisión de selección y adquisición de libros, Ramón García González la del local y Máximo Cancio la de propaganda cultural. Ningún miembro del patronato formaba parte de las tres comisiones.

Organización de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol en su fundación en noviembre de 1921.

Máximo Cancio Menéndez de Luarca (~1878-1956) fue un destacado miembro del Partido Reformista asturiano. En enero de 1912 formó parte de la jefatura del Partido Independiente de Castropol junto a Victoriano García de Paredes y Ricardo López Fernández. En 1913 se convirtió en el líder del Partido Reformista en Castropol. En 1914 era el presidente de la junta directiva del comité del Partido Reformista en Castropol. En 1920 fue elegido concejal del ayuntamiento de Castropol y al constituirse el nuevo ayuntamiento fue nombrado segundo teniente de alcalde. En 1923 fue elegido diputado provincial, aunque a los pocos meses fue cesado por la dictadura de Primo de Rivera, que destituyó a todos los miembros de las diputaciones provinciales. En 1931 fue elegido alcalde de Castropol, cargo que simultaneó con el de vocal de la comisión gestora provincial creada al proclamarse la Segunda República. En la década de 1940 fue juez municipal de Castropol.

Victoriano García de Paredes Álvarez de Borbolla (1878-1931) era abogado por la Universidad de Oviedo, al igual que Máximo Cancio. Alternó su actividad profesional en su despacho de abogado en Castropol con actividades políticas en el Partido Reformista y una interesante producción literaria en algunos periódicos de la provincia, muy especialmente en el Castropol. En este periódico destaca su serie de artículos costumbristas titulados «Crepúsculos» publicados entre 1905 y 1917 y varias crónicas sobre un viaje a Galicia publicadas en 1924. En sus artículos titulados «Crepúsculos» publicados a partir de 1905 en el Castropol se encuentran los primeros fragmentos de textos publicados en fala o dialecto local del gallego de entre los ríos Eo y Navia. En enero de 1912 formó parte de la jefatura del Partido Independiente de Castropol junto a Máximo Cancio y Ricardo López Fernández. Más tarde formó parte de la junta directiva del comité del Partido Reformista en Castropol, de la que en 1914 era vocal y en 1919 presidente. También fue miembro de la redacción del periódico Castropol, que como se ha comentado era el órgano de comunicación del Partido Reformista en todo el distrito electoral de Castropol. En 1917 fue elegido diputado provincial por la circunscripción de Luarca-Castropol. En 1929 junto a Vicente Loriente Cancio y otros miembros del patronato de la biblioteca fundó el periódico El Aldeano, que ocupó el vacío informativo dejado por el cierre del periódico Castropol y al igual que este fue usado como boletín de la biblioteca. De él dijo Vicente Loriente Cancio que era «una de las personalidades más importantes» que había tenido en Castropol y que «además de un excelente escritor, era un formidable y amenísimo conversador, cuyo ingenio y cuyas frases se recordarán por aquí mucho tiempo».

Ramón García González (nacido como Ramón García-Monteavaro y González-Travieso, 1870-1938) nació en Castropol como Máximo Cancio y Victoriano García de Paredes. Estudió filosofía y letras en Oviedo y Salamanca, donde fue alumno de Miguel de Unamuno. Emigró a Cuba, donde colaboró en numerosos periódicos y revistas de La Habana. A finales del s. XIX volvió a residir en Castropol ya de manera definitiva, donde fue profesor de Vicente Loriente Cancio. Participó activamente en la política municipal de Castropol. Se presentó a las elecciones municipales de noviembre de 1913 por el distrito de Castropol, siendo elegido concejal. Al constituirse el nuevo ayuntamiento en febrero de 1914 ocupó el cargo de primer regidor síndico. Volvió a ser elegido concejal en las municipales de noviembre de 1915, ocupando el cargo de regidor suplente, y en las de febrero de 1920, siendo nombrado regidor interventor. Destacó como poeta. Su libro «Amarguras d'un viaxe», publicado en 1920, está considerado la primera obra publicada que está escrita íntegramente en fala.

De modo que en el momento en el que se constituyó la biblioteca, en noviembre de 1921, Máximo Cancio y Ramón García González eran concejales reformistas del ayuntamiento de Castropol. Máximo Cancio era el segundo teniente de alcalde y Ramón García González el regidor interventor del ayuntamiento. En cuanto a Victoriano García de Paredes, en aquel momento era el presidente de la junta directiva del comité del Partido Reformista en Castropol, cargo que anteriormente había desempeñado Máximo Cancio durante muchos años.

Desde enero de 1912 Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ricardo López Fernández habían controlado el poder orgánico del Partido Independiente de Castropol y más tarde del Partido Reformista en todo el distrito electoral de Castropol. El líder del partido en el distrito electoral de Castropol fue Vicente Loriente Acevedo hasta septiembre de 1917, pero estaba ausente en Cuba desde enero de 1912 y Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ricardo López Fernández fueron sus representantes en Castropol y las personas de máxima confianza y sus más estrechos y leales colaboradores.

Además de la larga trayectoria personal que Máximo Cancio y Victoriano García de Paredes tenían como destacados dirigentes del Partido Reformista en Castropol, tanto ellos como Vicente Loriente Cancio tenían además fuertes vínculos familiares con otros miembros destacados del partido en Castropol:

  • Como se ha señalado, Vicente Loriente Cancio era hijo de Vicente Loriente Acevedo, que fue el principal fundador y líder indiscutible del Partido Independiente de Castropol y más tarde el líder del Partido Reformista en todo el distrito de Castropol, partido en el que se integró el Partido Independiente de Castropol desde 1912.
  • Máximo Cancio era hermano de Juana Cancio, esposa ya viuda de Jesús Villaamil Lastra, dueño del Palacio de las Nogueiras. Ambos hermanos tenían su residencia en sendas viviendas en el Palacio de las Cuatro Torres de Castropol. Jesús Villaamil Lastra fue el primer líder del Partido Independiente de Castropol en la oposición al Partido Conservador en el ayuntamiento de Castropol desde 1905 y primer alcalde de Castropol por el mismo partido en 1909.
  • Victoriano García de Paredes era sobrino de Francisco García de Paredes, quien sucedió a Jesús Villaamil Lastra como alcalde de Castropol por el Partido Independiente de Castropol en 1910 y volvió a ser de nuevo alcalde, ya por el Partido Reformista, en 1915 hasta su fallecimiento en 1917.

Dado que Máximo Cancio era unos 40 años más joven que Jesús Villaamil Lastra, podemos considerar que los tres pertenecían a la segunda generación de familias reformistas de Castropol.


La información publicada en El Aldeano sobre la fundación de la biblioteca en su décimo aniversario

Ovidio Vila nos aporta un número monográfico sobre la Biblioteca Popular Circulante de Castropol con motivo de su décimo aniversario publicado en marzo de 1932 en el periódico El Aldeano. Reproducimos a continuación los epígrafes «I –Fundación» y «VIII –Organización» del artículo principal —que no está firmado—, ya que ambos tratan sobre la fundación y los fundadores de la biblioteca.

Publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano [VER EL NÚMERO COMPLETO].

En base al epígrafe «I –Fundación» se ha venido sosteniendo en los últimos años que los fundadores de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol son únicamente los ocho jóvenes firmantes del manifiesto del 20 de octubre de 1921.

El epígrafe «I –Fundación» cita en el primer párrafo a los firmantes del manifiesto de octubre de 1921. Y en el segundo párrafo habla de «los fundadores» sin aclarar quiénes son. En ningún momento dice que sean los mismos que los firmantes del manifiesto. De modo que objetivamente el texto no dice lo que se ha venido sosteniendo en base a él.

Ese epígrafe «I –Fundación» es manifiestamente incongruente y contradictorio con el contenido del epígrafe «VIII –Organización» del mismo artículo en el que se afirma que los fundadores de la biblioteca son todos los miembros del patronato hasta mayo de 1927 (Luis Campón, Antonio López, Carlos García Soubelet, Miguel García Teijeiro y Pedro Penzol además de Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes, Ramón García González y los ocho firmantes del manifiesto de octubre de 1921) «y cuantos han constribuido mensualmente al sostenimiento de la biblioteca hasta esa fecha».

Por tanto en lo relativo a la fundación y los fundadores de la biblioteca el artículo carece de coherencia interna. Y en cualquier caso no dice lo que en los últimos años se ha venido pretendiendo hacer creer sobre quiénes son sus fundadores.

En cuanto al apígrafe «VIII –Organización» cabe considerar que tampoco es fiel a los hechos en algunos aspectos, ya que no parece aceptable la pretensión de retrasar hasta mayo de 1927 el momento de la fundación de la biblioteca.

Además de su falta de coherencia interna el relato del artículo también presenta otras contradicciones con hechos objetivos. Como la información publicada en los números 596 de 30 de octubre y 599 de 30 de noviembre de 1921 del periódico Castropol —mostrada anteriormente— sobre la constitución de la biblioteca y que fue publicada en el momento de los hechos.

El artículo afirma que el precedente de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol son las bibliotecas populares fundadas en Asturias entre 1918 y 1920, y atribuye su fundación «a estudiantes de la resistencia de Madrid». Omite otras bibliotecas populares anteriores (como la del Ateneo Obrero de Gijón fundada en 1904), y sobre todo que esas bibliotecas, al igual que la de Castropol, también fueron fundadas por miembros del Partido Reformista de Melquíades Álvarez.

Por otra parte, el artículo está escrito muchos años después de los hechos y cuando ya habían fallecido algunos de los protagonistas como Victoriano García de Paredes —que en noviembre de 1921 había sido uno de los fundadores de la biblioteca y en octubre de 1929 uno de los fundadores del periódico El Aldeano en el que se publicó el artículo—, que había fallecido en mayo de 1931. Esto es, menos de un año antes de que alguien publicara este artículo en el propio periódico cofundado por él mismo.

Por todo ello, el relato que se hace muchos años después de los hechos en este artículo de El Aldeano no se puede considerar como una fuente fiable en lo relativo a la fundación y los fundadores de la biblioteca por sus contradicciones internas y externas.

Del artículo de El Aldeano sí se desprende que en 1932 Máximo Cancio seguía siendo el presidente de la biblioteca y Victoriano García de Paredes (que había fallecido en mayo de 1931) había sido sustituido por Ramón García González como vicepresidente. Vicente Loriente Cancio ocupaba el puesto de secretario y Claudio Penzol el de tesorero, trabajos que anteriormente había realizado simultáneamente Ramón García González.


El carácter privado de la biblioteca y su financiación

Como se ha comentado anteriormente una «biblioteca popular» es por definición una institución social de carácter privado.

Formalmente los estatutos de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol definieron una organización privada, independiente y no vinculada a ninguna entidad pública ni privada. Esta característica fue esencial para la biblioteca y le permitió desarrollar su actividad con libertad y autonomía, evitando intromisiones políticas especialmente durante la dictadura de Primo de Rivera. Aunque en la práctica el Partido Reformista tuvo una participación importantísima tanto en la fundación de la biblioteca como en su gestión. Y sobre todo realizó una actuación fundamental al proveer los recursos económicos y materiales necesarios tanto para ponerla en funcionamiento como posteriormente para sostener su actividad. Sin los medios y recursos que el Partido Reformista movilizó y puso a disposición de la biblioteca nunca habría sido posible la realización del proyecto.

El artículo principal del número monográfico sobre la Biblioteca Popular Circulante de Castropol publicado en marzo de 1932 en el periódico El Aldeano (en el nº 59 de 15 de marzo de 1932) publicó la contabilidad de la biblioteca desde el momento de su fundación. A continuación analizaremos esta contabilidad, que como veremos necesita bastante más glosa que la que le dedica El Aldeano.

Publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

Al ser una institución privada, los ingresos ordinarios de la biblioteca eran las cuotas y donativos de sus socios, muchos de ellos emigrantes hispanomericanos originarios de Castropol, Tapia de Casariego, Vegadeo y El Franco.

Sin embargo en marzo de 1932 las subvenciones públicas habían supuesto más del 30% de los ingresos totales de la biblioteca. Y más del 70% de dichas subvenciones procedían de la diputación provincial de Oviedo gracias al diputado provincial Celso Gómez Argüelles, también del Partido Reformista e íntimo amigo del presidente de la biblioteca Máximo Cancio, y del ayuntamiento de Castropol —gobernado por el Partido Reformista—.

De modo que, en contra de lo que se ha venido sosteniendo, los ingresos públicos de la biblioteca no fueron reducidos. Y se obtuvieron fundamentalmente de la diputación provincial y el ayuntamiento de Castropol gracias al Partido Reformista.

Los ingresos de origen privado con los que se financió la actividad de la biblioteca también se consiguieron principalmente gracias al Partido Reformista. Al crear la biblioteca en noviembre de 1921 el Partido Reformista de Castropol inició una suscripción popular en el periódico Castropol que comenzó el 10 de noviembre de 1921, cuya recaudación diez años más tarde en 1932 seguía suponiendo el 7,47% de los ingresos totales de la biblioteca hasta esa fecha.

Publicado en el nº 597 de 10 de noviembre de 1921 del periódico Castropol.


Publicado en el nº 598 de 20 de noviembre de 1921 del periódico Castropol.

En enero de 1923 Victoriano García de Paredes y Vicente Loriente Cancio formaban parte de la redacción del periódico Castropol y es muy probable que Máximo Cancio y Ramón García González también. Como se ha señalado anteriormente, el Castropol era en aquel momento el órgano de comunicación del Partido Reformista en todo el partido judicial de Castropol. Y además contaba con puntos de venta en los países de América en los que había colonias de emigrantes de Castropol y su comarca.

El Partido Reformista organizó una red de recaudación de fondos para la biblioteca utilizando sus contactos en América. Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ramón García González publicaron un artículo en el periódico Castropol firmado por El Patronato de la biblioteca informando de las personas con las que se podía contactar en varias ciudades de Argentina, Chile y Uruguay para entregar los donativos para la biblioteca.

De modo que las cuotas y donativos procedentes de Argentina, Chile y Uruguay fueron recaudados gracias a Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes, Ramón García González y el Partido Reformista.

Es probable que los donativos recaudados en Cuba se consiguieran gracias a Vicente Loriente Acevedo, que vivía en La Habana y seguía siendo un miembro muy destacado del Partido Reformista de Castropol. De hecho los artículos publicados el 20 y el 30 de noviembre y el 10 de diciembre de 1922 (números 634, 635 y 636) en las primeras páginas del periódico Castropol ponen de manifiesto que aunque en 1917 Vicente Loriente Acevedo había abandonado formalmente el liderazgo del Partido Reformista en Castropol y su comarca (según lo publicado en el número 450 de 30 septiembre de 1917 del Castropol) por motivos prácticos de gestión del partido por su larga ausencia en Cuba (y en su lugar este liderazgo formal y la gestión la había asumido Melquíades Álvarez personalmente), en el Partido Reformista se seguía reconociendo moralmente el liderazgo local y comarcal de Vicente Loriente Acevedo en Castropol.

En cuanto a la recaudación procedente de Puerto Rico, probablemente fue Victoriano García de Paredes quien se ocupó de organizarla utilizando sus contactos personales. Pues había pasado allí su infancia y juventud desde los 4 años siguiendo los destinos de su padre como juez.

Publicado en el nº 641 de 30 de enero de 1923 del periódico Castropol.

Sin embargo el texto que acompaña a la contabilidad de El Aldeano habla de la importante recaudación de donativos recibidos de América omitiendo toda mención a Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes, Ramón García González y el Partido Reformista.

Y también llama la atención que habiendo recibido un total de 1.662,30 pesetas en subvenciones de la diputación provincial de Oviedo gracias al diputado provincial Celso Gómez Argüelles del Partido Reformista, todo lo que tenga que decir el artículo de El Aldeano sea quejarse de que aún les faltaran por recibir 50 pesetas de la última entrega y no computarla económicamente como un ingreso con la excusa de que se les ha dado en especie y no en metálico. Pero sin embargo a renglón seguido agradezca explícitamente a Dámaso Alonso y a Melchor Fernández una subvención del Ministerio de Instrucción Pública de 983,25 pesetas.

Publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

La tabla siguiente muestra los ingresos totales clasificados según su origen y contabilizando correctamente todas las subvenciones procedentes de la diputación provincial.

Ingresos de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol hasta marzo de 1932 según lo publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

Podemos suponer que el artículo publicado en El Aldeano el 15 de marzo de 1932 con motivo del décimo aniversario de la biblioteca debió de haber causado un gran malestar en el Partido Reformista. Las omisiones y deformaciones de los hechos narrados en el texto del El Aldeano no sólo afectaban a Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes —que además había fallecido menos de un año antes— y Ramón García González, además de al propio Partido Reformista. Sino que algunos comentarios, como el referido a las subvenciones de la diputación provincial, afectaban de lleno y sin citarles a otros importantes dirigentes reformistas como Celso Gómez Argüelles, íntimo amigo de Máximo Cancio y casi seguro también de Victoriano García de Paredes.

Es muy probable que el propio Melquíades Álvarez también hubiera tenido una implicación personal muy importante en la creación y la gestión de la biblioteca. Pues además de ser el líder nacional del Partido Reformista y diputado a Cortes por Castropol, desde septiembre de 1917 él gestionaba personalmente la jefatura del Partido Reformista en el partido judicial de Castropol.

Es también muy probable que las relaciones entre los ocho jóvenes firmantes del manifiesto y el Partido Reformista se hubieran deteriorado mucho antes de la publicación del artículo de El Aldeano en marzo de 1932. Pues por el contenido de dicho artículo parece claro que los firmantes del manifiesto consideraban que la presencia de Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ramón García González en la fundación y la gestión de la biblioteca era una imposición del ayuntamiento de Castropol —cuyo alcalde era en 1921 el refomista Jerónimo Méndez de la Torre— y que el Partido Reformista desde el ayuntamiento les había robado la autoría y el control de "su" proyecto.

Vicente Loriente Cancio consideraba a los mayores caducos e incapaces de comprender, y mucho menos de hacer frente, a los auténticos problemas de la sociedad. Parece que el salto generacional y su forma de entenderlo y afrontarlo también condicionaron las relaciones de los ocho jóvenes firmantes del manifiesto con los dirigentes reformistas en la biblioteca.

En 1932 Vicente Loriente Acevedo regresó de Cuba. No sabemos si lo hizo antes o después de la publicación del artículo sobre la biblioteca en el periódico El Aldeano el 15 de marzo de dicho año. Ni tampoco sabemos cómo afectó ese artículo y la situación existente en la biblioteca entre su hijo y los miembros del Partido Reformista de Castropol a sus relaciones personales con ellos y con Melquíades Álvarez.


La inauguración y apertura al público de la biblioteca

Según Luis Legaspi, la Biblioteca Popular Circulante de Castropol abrió sus puertas en marzo de 1922 en un local cedido por el ayuntamiento de Castropol dentro del consistorio. De modo que el local lo proporcionó también el ayuntamiento de Castropol gracias al Partido Reformista.

A continuación se muestra la información publicada en el periódico Castropol en octubre de 1921 y en El Aldeano más de diez años después, en marzo de 1932, sobre la inauguración y apertura al público de la biblioteca.

Arriba, la información de las intenciones de la Comisión organizadora sobre la apertura al público de la biblioteca según lo publicado en el nº 596 de 30 de octubre de 1921 del periódico Castropol. Y abajo, el relato publicado diez años después en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

Conforme a lo que se publicó en el periódico Castropol el 30 de octubre de 1921, la intención de los reformistas Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ramón Ramón García González González era que en la inauguración y apertura al público de la biblioteca participaran todos los miembros de la comisión organizadora, que eran los mismos que los del patronato creado al fundarse la biblioteca en noviembre.

Como se ha comentado anteriormente, el periódico Castropol era en aquel momento el órgano de comunicación del Partido Reformista en todo el partido judicial de Castropol. Y al menos Victoriano García de Paredes era en aquel momento uno de los redactores del periódico.

Pero tras revisar todos los números del Castropol de febrero y marzo de 1922 no hemos encontrado la información anunciando públicamente la fecha prevista para la inauguración de la biblioteca, como sin duda habrían publicado los reformistas en su periódico si hubieran participado en la decisión, o si al menos simplemente lo hubieran sabido.

Por tanto, parece que Agustín García Pérez efectivamente abrió al público e inauguró él solo por su cuenta la biblioteca el 2 de marzo de 1922, tal y como consta en la información de El Aldeano del 15 de marzo de 1932. Y podemos deducir que lo hizo sin ni siquiera avisar con antelación a Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ramón García González, que eran miembros del patronato de la biblioteca —además de ser respectivamente el presidente, el vicepresidente y el secretario-tesorero como se ha comentado anteriormente— ni a nadie del ayuntamiento de Castropol ni del Partido Reformista.

Y tampoco hemos encontrado en el Castropol la crónica ni ninguna información posterior sobre la inauguración y apertura de la biblioteca. Lo que también corrobora esa actuación de Agustín García.

Según Luis Legaspi, la sede de la biblioteca en Castropol cambiaría varias veces de ubicación, peregrinando siempre por distintos y escasos espacios, entre otros uno municipal, y otro cedido por la familia Penzol en la calle de El Medio.


La información sobre la biblioteca y su fundación publicada por El Aldeano en las necrologías de Franco Vior y de Victoriano García de Paredes

Franco Vior Prieto había fallecido en enero de 1931 y Victoriano García de Paredes en mayo del mismo año. 

Desde su fundación en 1929 el periódico El Aldeano venía haciendo las funciones de boletín de la biblioteca y publicaba muchísima información de ella. Por ello resulta muy interesante consultar las necrologías que publicó este periódico, en ambos casos firmadas por «la redacción», respectivamente en los números 32 y 40 de 30 de enero y de 30 de mayo de de 1931.

En la necreología de la redacción de El Aldeano sobre Franco Vior consta textualmente que «fue uno de los fundadores de la Biblioteca Popular Circulante, a cuya labor contribuyó todo lo que sus quehaceres le permitían, con su consejo y con su bolsillo».

Publicado en el nº 32 de 30 de enero de 1931 del periódico El Aldeano.

Sin embargo, en la necrología de Victoriano García de Paredes, que también está firmada como en el caso anterior por «la redacción» de El Aldeano, se omite toda referencia a la biblioteca. Lo cual resulta cuanto menos muy sorprendente, ya que en el momento de su muerte Victoriano García de Paredes era el vicepresidente de la biblioteca. Y lo era desde el momento de su fundación.

Publicado en el nº 40 de 30 de mayo de 1931 del periódico El Aldeano.

De modo que las omisiones sobre el Partido Reformista y sus miembros Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ramón Ramón García González en la Biblioteca Popular Circulante de Castropol se producen de forma repetida y sistemática a lo largo de diferentes artículos de El Aldeano. Por lo tanto, estas omisiones no se pueden considerar casuales ni involuntarias.

Sólo se puede concluir que, después de la muerte de su fundador Victoriano García de Paredes, el periódico El Aldeano ocultó de forma intencionada el papel y el trabajo realizado por Máximo Cancio, Victoriano García de Paredes y Ramón García González en la Biblioteca Popular Circulante de Castropol. Y en concreto ocultó su carácter indiscutible de fundadores de la misma.

Por todo lo expuesto hasta ahora, el periódico El Aldeano en ningún caso puede aceptarse como una fuente de información verídica o fiable en lo relativo a la fundación de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol.


El funcionamiento de la biblioteca y su ámbito supramunicipal o comarcal

La biblioteca se convirtió en el núcleo de la actividad cultural de la comarca, organizando teatro popular, ciclos de conferencias, publicación de boletines y revistas, y apoyando el folklore local y regional. Se han considerado estas actividades como un precedente de las Misiones Pedagógicas que promovió el gobierno de la Segunda República a partir de 1931 y que llegaron a Castropol y su concejo en 1935. Sin embargo, ambos proyectos son sensiblemente diferentes en sus características, ámbito, duración y objetivos.

Sin duda la actividad más novedosa y meritoria de la biblioteca fue la creación de sucursales. Según Xavier Fernández Coronado la de Tol abrió en 1926, la de Figueras en 1927, la de Balmonte en 1928, la de Seares en 1929, la de Vinjoy en 1933, la de La Veguina en 1934 y la de La Caridad (en el concejo de El Franco) en 1935. Además también hubo sucursales en Piñera, San Juan de Moldes, Las Campas, Barres, Vilavedelle, Paleiras-Tremeado y Añides. Estas dos últimas en el concejo de Vegadeo. Estas sucursales acercaron la lectura y la cultura a las zonas rurales de la comarca.

Además existía también una pequeña biblioteca rural en La Roda (Tapia de Casariego) fundada y gestionada por el maestro de la localidad. Formalmente esta biblioteca era independiente de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol, motivo por el que no ha venido siendo considerada una sucursal de la misma. Sin embargo, existió una colaboración muy estrecha entre ambas bibliotecas.

 

Ex libris de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol creado por Amando Suárez Couto publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

La biblioteca no logró su ambicioso objetivo de llegar a todo el distrito electoral de Castropol, pero sí lo logró en los concejos de Tapia de Casariego, Vegadeo y El Franco. De modo que el ámbito de su actividad fue claramente comarcal y en modo alguno estuvo restringido al concejo de Castropol.

Ámbito comarcal de la actividad de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.

El periódico Castropol fue un medio a disposición de la biblioteca, e hizo las funciones de boletín bibliotecario hasta su clausura por orden gubernativa en julio de 1924 por la dictadura de Primo de Rivera. En 1924 el patronato creó un boletín propio, El Libro y el Pueblo, que se publicó hasta 1928 con una periodicidad irregular.

En 1927 se disuelve el patronato y la biblioteca se transforma en una asociación cultural con la intención de aumentar más aún su independencia política. Como se ha comentado anteriormente, la asociación estaba integrada por «socios fundadores» y «socios protectores». Estos últimos contribuían con cuotas a su mantenimiento. Se reconoció como «socios fundadores» a todos los miembros del patronato anterior (a los que después de 1921 se habían unido Luis Campón, Antonio López, Carlos García Soubelet, Miguel García Teijeiro y Pedro Penzol) «y cuantos han constribuido mensualmente al sostenimiento de la biblioteca hasta esa fecha». El nuevo órgano de gobierno de la asociación fue una junta directiva.

 

Publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

A partir de 1929 la función de boletín de la biblioteca la realizó el nuevo periódico El Aldeano. Todos los fundadores del periódico, entre ellos Vicente Loriente Cancio y Victoriano García de Paredes, eran miembros de la junta directiva de la biblioteca. El Aldeano estaba totalmente alineado con el espíritu de la biblioteca en su compromiso con la difusión de la cultura progresista entre el campesinado de la comarca

Como se ha comentado anteriormente, en marzo de 1932 Máximo Cancio seguía siendo el presidente de la biblioteca y Victoriano García de Paredes (que había fallecido en mayo de 1931) había sido sustituido por Ramón García González como vicepresidente. Vicente Loriente Cancio ocupaba el puesto de secretario y Claudio Penzol el de tesorero, trabajos que anteriormente había realizado simultáneamente Ramón García González.

Publicado en el nº 59 de 15 de marzo de 1932 del periódico El Aldeano.

En 1935 se celebró en Madrid y Barcelona el II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía entre los días 20 y 30 de mayo. Vicente Loriente Cancio participó en el congreso en representación de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol. Fue el vicesecretario general del congreso y secretario de la sección de bibliotecas populares.

La biblioteca fue un ejemplo innovador para el medio bibliotecario de su época, tanto a nivel nacional como internacional. Entre otros, María Moliner, Pío Baroja, Eugenio d'Ors, Manuel Bartolomé Cossío, José Vasconcelos, Dámaso Alonso y Juan Vicens de la Llave han dejado testimonios de admiración por la biblioteca.

También se ha hablado de ella en diversas publicaciones internacionales. En «Bibliothéques Populaires et Loisirs Ouvriers» del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (IICI) de la Sociedad de Naciones, antecesores respectivamente de la UNESCO y la ONU, donde en 1933 se publicó lo siguiente:

Publicado en «Bibliothéques Populaires et Loisirs Ouvriers» del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (IICI) de París. Páginas 151-155.


La selección de los libros en la Biblioteca Popular Circulante de Castropol

Como se ha expuesto anteriormente, una de las comisiones creadas en el momento de la fundación de la biblioteca en noviembre de 1921 fue la de adquisición de libros. Estaba coordinada por el vicepresidente de la biblioteca, Victoriano García de Paredes, y también formaban parte de ella Miguel Soubelet, José Manuel Piñeirúa, Vicente Loriente Cancio y el bibliotecario Agustín García.

Según Ángel Mato, en otras bibliotecas populares asturianas se permitía a los lectores opinar sobre los títulos o los autores de los nuevos libros a adquirir. Para conocer estas preferencias en algunos casos los gestores de esas bibliotecas realizaban encuestas anónimas entre los lectores.

Sin embargo en el caso de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol siempre fueron los patronos de la biblioteca quienes decidieron los libros que se adquirían sin ninguna intervención de los lectores, con una intención clara de tutelarles intelectualmente dirigiéndoles hacia aquellos contenidos que los patronos consideraban más educativos y edificantes. Y con la intención declarada de no adquirir aquellos libros que ellos consideraban moralmente inadecuados, como los de literatura erótica o los de ideología marxista, comunista y socialista. Esta forma de pensar tiene su origen en el despotismo ilustrado de los s. XVIII y XIX y en su formulación «todo para el pueblo pero sin el pueblo». 

En este aspecto la Biblioteca Popular Circulante de Castropol tenía un planteamiento muy paternalista y nada participativo, en contra de lo que sucedía en otras bibliotecas populares y de lo que se ha venido publicando recientemente por algún autor.

Por cierto, debemos señalar que desconocemos cuál es el procedimiento de selección de nuevos libros que se utiliza actualmente en cada una de las bibliotecas públicas de los concejos de Castropol, Vegadeo, Tapia de Casariego y El Franco: quién toma la decisión, con qué criterio y si se tiene en cuenta de alguna manera los criterios, gustos y preferencias de los lectores. O si un siglo después se les sigue tutelando intelectualmente en contra de su libertad cultural, como por otra parte sucede actualmente en la mayoría de las bibliotecas públicas asturianas y españolas si no en todas.

Publicado en el nº 644 de 28 de febrero de 1923 del periódico Castropol.

Según Ángel Mato, en lugar de catálogos, en la Biblioteca Popular Circulante de Castropol se editaron listados de libros seleccionados de forma poco ortodoxa, que fueron denominados «índices». Y al analizar los «índices» de la biblioteca se detecta un interés especial por ofrecer al lector los clásicos de nuestras letras que se presentan divididos por períodos y por géneros, tal como se puede comprobar en el «Índice de Literatura Española» editado en 1929. De las 418 obras que se listan, un significativo porcentaje (16%) pertenece al Siglo de Oro, un 3,33% al s. XVIII, el 41,8% al XIX y el 35% restante a los autores llamados contemporáneos, la mayoría del siglo XX. Como rasgos característicos de este «índice» destaca la pretensión de orientar al lector hacia los clásicos de nuestras letras, de favorecer la lectura de la novela realista y costumbrista de los siglos XIX y XX, y de arrinconar a los escritores vinculados a la novela galante y erótica. En 1933 el 75,4% de los préstamos de la biblioteca de Castropol correspondían a libros de literatura, el 8,7% a libros de geografía e historia, el 5,1% a ciencias sociales, el 4,3% a ciencias aplicadas y el 6,5% a otras temáticas.

De modo que en contra de lo que se ha venido publicando recientemente, el enfoque de la biblioteca fue dirigir al lector hacia las obras y autores clásicos de las letras de la lengua castellana o española que en aquel momento eran universalmente aceptados y reconocidos como de alta calidad literaria por los centros y ámbitos académicos del país, muy lejanos de Castropol y su comarca. Y en modo alguno tuvo el enfoque de exaltación de la cultura de aldea ni de la singularidad identitaria y cultural comarcal que se le ha venido dando últimamente con un aire nacionalista.


El final de la actividad de la biblioteca en la Guerra Civil

La sublevación militar del 17 y 18 de julio de 1936 triunfó en Galicia, mientras que en Asturias únicamente lo consiguió en Oviedo y Gijón. El 24 de julio Castropol fue ocupado por milicianos republicanos venidos del centro de Asturias.

Los milicianos republicanos encarcelaron a una serie de personas por considerarlas de derechas, entre ellas a Máximo Cancio, los curas de Castropol, dos médicos, el registrador y el notario y a punto estuvieron de fusilarlas.

Los republicanos ataron a sus prisioneros formando una cuerda de presos y les expusieron sobre el pretil en la parte de arriba de la cuesta de la calle del Muelle encima del actual edificio del Club de Mar, que entonces no existía. De modo que si uno hubiera perdido el equilibrio se habrían despeñado todos atados. Y colocándose detrás de ellos pero protegidos agazapados detrás del muro, los milicianos republicanos dispararon hacia Ribadeo en la margen contraria de la ría, donde estaban las tropas nacionales, para que si estas respondían abriendo fuego mataran a los prisioneros sin saberlo.

Entre los presos estaba también un fraile carmelita que se encontraba circunstancialmente en Castropol. Los rojos lo separaron del resto de los detenidos, lo condujeron a Vegadeo y dejándolo en el extremo asturiano del puente interprovincial de Porto le dijeron que quedaba libre para pasar al lado gallego, donde ya estaban las tropas nacionales. Cuando hubo dado unos pasos le acribillaron a tiros por la espalda.

La Biblioteca Popular Circulante de Castropol cesó su actividad a causa de la crueldad y la brutalidad de la violencia y los crímenes de los milicianos republicanos y el régimen de terror que provocaron delibradamente durante su ocupación de Castropol en los primeros días de la Guerra Civil, a partir del 24 de julio de 1936.

Las tropas nacionales del ejército de Galicia no lograron tomar Castropol hasta el 30 de julio.


La incautación de los fondos de la biblioteca por la Universidad de Oviedo

En enero de 1937 la Universidad de Oviedo se incautó de todos los fondos bibliográficos de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol, que le fueron entregados sin ningún inventario. Más tarde fueron devueltos prácticamente todos los libros, aunque desaparecieron algunos seleccionados con criterios políticos y religiosos. La cosa llegó al extremo bochornoso de que entre los libros desaparecidos se encontraban todos los de autores rusos como Chejov, Tolstoi o Dostoyevski presumiblemente por el mero hecho de ser rusos.

En octubre de 2021 el rector de la Universidad de Oviedo recordó como un «desagradable suceso» la incautación de 1937 y la desaparición de los libros que nunca fueron devueltos. Con la finalidad de «desagraviar la memoria de quienes tanto y tan bueno hicieron por traer la luz del saber a todos los rincones de nuestra historia» y ante la incapacidad de la Universidad de Oviedo para encontrar entre sus propios fondos los ejemplares no devueltos, el rector anunció la entrega a la actual biblioteca pública Menéndez Pelayo del ayuntamiento de Castropol de una selección de documentos existentes en sus fondos bibliográficos en los que se cita de forma específica a la Biblioteca Popular Circulante de Castropol.


El expolio de la biblioteca por el ayuntamiento de Castropol

La Biblioteca Popular Circulante de Castropol fue siempre una entidad social popular de carácter privado e independiente. Su forma jurídica era la de asociación privada. Y su ámbito de actuación fue comarcal, con sucursales en los concejos vecinos de Vegadeo, Tapia de Casariego y El Franco. De modo que nunca fue pública, y su actividad no se limitó a Castropol y su concejo.

Terminada la Guerra Civil y tras la devolución incompleta de los fondos bibliográficos de los que se había incautado la Universidad de Oviedo, hacia 1939 o 1940 el ayuntamiento de Castropol se apropió de los fondos devueltos sin tener ningún título legal de adquisición o de propiedad sobre los mismos.

En 1945 el régimen franquista nacionalizó la biblioteca, dando así cobertura legal al expolio realizado unos años antes por el ayuntamiento de Castropol. La biblioteca quedó integrada en el Centro Coordinador de Bibliotecas de la Diputación Provincial de Oviedo.

Esta situación no ha sido revertida. Actualmente la biblioteca es una entidad pública cuya titularidad ostenta ilegítimamente el ayuntamiento de Castropol a causa de la incautación autoritaria y abusiva de unos bienes de dominio privado por una dictadura. Además el carácter público que actualmente tiene la biblioteca Menéndez Pelayo de Castropol ha supuesto la pérdida de su independencia política, que era una de las señas de identidad de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol.

De modo que la pretendida continuidad institucional entre la Biblioteca Popular Circulante de Castropol y la actual biblioteca pública municipal Menéndez Pelayo del ayuntamiento de Castropol se sustenta únicamente en la apropiación autoritaria, abusiva e ilegítima de unos bienes privados realizada por una dictadura.

En octubre de 2021 el ayuntamiento de Castropol decidió cambiar el nombre a su biblioteca pública municipal Menéndez Pelayo, que ha pasado a llamarse «Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo». Este acto supone una apropiación deliberada del nombre y la historia de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol y va otro paso más allá del expolio realizado en 1939 ó 40 y de su legalización en 1945.

Por definición una biblioteca popular es una institución social de naturaleza privada. De modo que la actual biblioteca pública municipal Menéndez Pelayo de Castropol no es una biblioteca popular.

El ayuntamiento de Castropol tiene también otra biblioteca pública: la Biblioteca Miguel García Teijeiro de Figueras, que es independiente y no comparte los fondos bibliográficos y documentales con la biblioteca Menéndez Pelayo de Castropol. De modo que la biblioteca pública municipal Menéndez Pelayo no presta servicio a todo el concejo, sino que su ámbito de actuación se reduce únicamente a la población de Castropol.

A diferencia de la biblioteca pública Menéndez Pelayo de Castropol, la Biblioteca Popular Circulante de Castropol tenía un ámbito de actuación comarcal y contaba con numerosas sucursales en los concejos de Vegadeo, Tapia de Casariego y El Franco, además de en el de Castropol. Las actuales bibliotecas públicas municipales de estos concejos —como también la biblioteca de Figueras— son exactamente igual de herederas históricas de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol que la biblioteca Menéndez Pelayo.

De modo que, en contra de lo que se pretende, la actual biblioteca pública municipal Menéndez Pelayo no es en modo alguno la misma institución que la Biblioteca Popular Circulante de Castropol.

Actuales bibliotecas públicas municipales herederas históricas de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol. Coordenadas UTM. Datum ETRS89. Huso 29N.

En 2015 varios ateneos culturales solicitaron la devolución del patrimonio que les había sido expoliado por el franquismo. Y en 2021 varios partidos políticos también solicitaron la devolución del patrimonio privado de los ateneos y asociaciones culturales como la Biblioteca Popular Circulante de Castropol.


La sede de la biblioteca en Castropol después de su expolio

Según Luis Legaspi, la última sede de la biblioteca en Castropol estuvo en la casa de uno de sus fundadores, Victoriano García de Paredes, primero en alquiler y luego adquirida en propiedad.

El edificio está situado en la confluencia de las calles Penzol Lavandera y Marqués de Santa Cruz. Actualmente es propiedad del Principado de Asturias y en su interior alberga un centro de salud.

Javier García Herrero nos aclara la historia y la situación actual de este inmueble. La casa de García de Paredes la alquiló, en 1940, el ayuntamiento de Castropol a la viuda de Victoriano, para instalar en ella los fondos expoliados a la biblioteca. En 1971, el Ministerio de Educación y Ciencia (Dirección General de Archivos y Bibliotecas) compró el edificio a los herederos. Con la transferencia de competencias a las autonomías, la propiedad pasó al Principado de Asturias, que actualmente la dedica a consultorio médico.


Los actos de conmemoración del centenario de la biblioteca en Castropol

El 26 de octubre y el 4 de noviembre de 2021 tuvieron lugar sendos actos para conmemorar el centenario de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol organizados por el ayuntamiento de Castropol y su biblioteca pública Menéndez Pelayo, renombrada para la ocasión como Biblioteca Popular Circulante Menéndez Pelayo para tratar de apropiarse de la historia de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol, de cuyos fondos y patrimonio ya se apropiaron en 1939 ó 40 como se ha comentado anteriormente.

Con motivo de dichos actos el ayuntamiento de Castropol y su biblioteca pública Menéndez Pelayo han difundido un nuevo manifiesto con el mismo título que el publicado en octubre de 1921.

En dichos actos y en el nuevo manifiesto se le ha dado al manifiesto de octubre de 1921 el carácter de documento fundacional de la biblioteca y a sus firmantes el tratamiento de fundadores de la misma, omitiendo toda referencia al Partido Reformista y a Máximo Cancio Menéndez de Luarca, Victoriano García de Paredes Álvarez de Borbolla y Ramón García González.

Nuevo manifiesto creado en octubre de 2021 y difundido por la biblioteca pública municipal Menéndez Pelayo y el ayuntamiento de Castropol. Fuente: Consejo de Cooperación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura.

La Biblioteca Popular Circulante de Castropol junto con el también desaparecido periódico Castropol fueron las últimas iniciativas realizadas en Castropol dirigidas a todo su antiguo concejo, coincidente con el partido judicial. Ambas entidades supusieron la última vez en la historia que Castropol ejerció el liderazgo comarcal como capital de su antiguo concejo.

El expolio de la biblioteca perpetrado por el ayuntamiento de Castropol y la reinterpretación errónea de su historia y la del periódico Castropol como relativas o pertenecientes únicamente al concejo de Castropol que se ha realizado en los actos y en el nuevo manifiesto de 2021 suponen la negación de una parte fundamental de la historia de Castropol.

Además como se ha expuesto anteriormente, ni el manifiesto publicado el 20 de octubre de 1921 es el documento constitutivo o fundacional de la biblioteca ni sus firmantes son sus fundadores. Sino que el documento fundacional de la Biblioteca Popular Circulante de Castropol son sus primeros estatutos, que fueron aprobados en noviembre del mismo año por el gobernador civil de la provincia de Oviedo. Y los fundadores son todos los patronos que figuran en esos estatutos.

Todos los firmantes del manifiesto de 1921 formaban parte del patronato, pero a ellos se unieron otras tres personas más: Máximo Cancio Menéndez de Luarca, Victoriano García de Paredes Álvarez de Borbolla y Ramón García González. En la primera reunión del patronato en noviembre de 1921 se decidió el nombramiento de Máximo Cancio como presidente, el de Victoriano García de Paredes como vicepresidente y el de Ramón García González como secretario-tesorero. Y tras el fallecimiento de Victoriano García de Paredes en 1931 le sustituyó Ramón García González como vicepresidente y Máximo Cancio siguió siendo presidente.

De modo que el ayuntamiento de Castropol y su biblioteca pública Menéndez Pelayo han omitido en todos los actos y en su nuevo manifiesto de 2021 a tres de los fundadores de la biblioteca, que además eran su presidente y su primer y su segundo vicepresidentes. Lo han hecho deliberadamente, con pleno conocimiento de toda la información. Y no han realizado ninguna rectificación, llevando incluso su manifiesto falsario hasta el Parlamento Europeo en mayo de 2022.

 

Dedicatoria

A la memoria de Máximo Cancio Menéndez de Luarca, Victoriano García de Paredes Álvarez de Borbolla y Ramón García González.

Y a la de todos los miembros del Partido Independiente de Castropol, el Partido Reformista y el Partido Republicano Liberal Demócrata que con su esfuerzo y sacrificio personal, luchando por la libertad, primero se enfrentaron a un régimen corrupto conservador al que lograron derrotar, y luego sufrieron la violencia y los asesinatos de los socialistas y de una izquierda totalitaria y genocida.

Porque todos ellos merecen un reconocimiento público del que hoy esa misma izquierda les priva desde el gobierno municipal y autonómico y sus órganos afines y clientelares para tratar de ocultar su propio pasado.




Agradecimientos

A mi tía Juana López-Cotarelo Villaamil por la información familiar sobre Máximo Cancio Menéndez de Luarca «tío Máximo».

A mi padre Lino López-Cotarelo Villaamil por enseñarme, iniciarme y asesorarme en la historia de la familia y poner a mi disposición sus documentos familiares.

A Ovidio Vila Pernas por la información sobre el artículo publicado en el número monográfico sobre la Biblioteca Popular Circulante de Castropol con motivo de su décimo aniversario publicado en marzo de 1932 en el periódico El Aldeano.

Y a Javier García Herrero por la información sobre la historia y situación de la casa de Victoriano García de Paredes en Castropol.




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Nota

Los artículos de los periódicos Castropol y El Aldeano y el fragmento del libro «Bibliothéques Populaires et Loisirs Ouvriers» del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual (IICI) de la Sociedad de Naciones que se muestran se han remaquetado para adaptarlos al formato de este sitio web. Pero en todos los casos se ha respetado fielmente su contenido.





Fuentes documentales

  • Colección del periódico Castropol de Jesús Villaamil Lastra (1841-1912) y Juana Cancio Menéndez de Luarca (1861-1938). 1905-1924.
  • Reproducción facsimilar del periódico El Aldeano. Ayuntamiento de Castropol. 2003.


Fuentes bibliográficas

  • Busto Fidalgo, Manuela. 2010. «Las bibliotecas circulantes en Castropol». Revista Mi biblioteca: La revista del mundo bibliotecario. ISSN 1699-3411. Nº 21, 2010, págs 36-40.
  • El Patronato. 1923. «Aviso». Nº 641 del periódico Castropol de 30 de enero de 1923, pág. 4.

  • Fernández Coronado, Xabier. 2003. «La Biblioteca Popular Circulante de Catropol (1922-1936). El libro como semilla y herramienta para labrar conocimiento». Educación y biblioteca, Año 15, n. 133, p. 59-98. Asociación Educación y Bibliotecas Tilde. Madrid. ISSN: 0214-7491.
  • Fernández Coronado, Xabier. 2008. «Memoria de la Biblioteca Popular Circulante de Catropol». Oviedo. KRK Ediciones. ISBN 978-84-8367-134-4.
  • García Soubelet, Miguel, Román Penzol y Vijande, Franco Vior y Prieto, Ramón Canel y Canel, José Manuel Piñeirúa Ferrería, Laureano Acebo Fernández, Agustín García Pérez y Vicente Loriente Cancio. «Por nuestra cultura». Nº 595 del periódico Castropol de 20 de octubre de 1921, pág. 1.

  • Mato Díaz, Ángel. 2010. «La tradición lectora en España: las bibliotecas populares en Asturias». Revista Participación Educativa. Ministerio de Educación Cultura y Deporte: Subdirección General de Documentación y Publicaciones. Madrid. Nº. Extra 1, 2010. Págs. 49-66. ISSN 1886-5097.  
  • Mato Díaz, Ángel. 2016. «Las bibliotecas de sociedades populares en Asturias en el primer tercio del siglo XX: lectores, lectoras y lecturas» en «Formas y espacios de la educación popular en la Europa Mediterránea». Dirección: Jean-Louis Guerena y Alejandro Tiana Ferrer. Casa de Velázquez, UNED. Madrid. EAN: 9788490960523. Págs. 248-274.

  • Periódico Castropol. 1917. «Viaje de Melquíades Álvarez». Nº 450 del periódico Castropol de 30 de septiembre de 1917, pág. 2.
  • Periódico Castropol. 1921. «De la decena. Biblioteca Popular Circulante». Nº 596 del periódico Castropol de 30 de octubre de 1921, pág. 4.
  • Periódico Castropol. 1921. «Suscripción para la Biblioteca Popular Circulante». Nº 597 del periódico Castropol de 10 de noviembre de 1921, pág. 1.
  • Periódico Castropol. 1921. «Suscripción para la Biblioteca Popular Circulante». Nº 598 del periódico Castropol de 20 de noviembre de 1921, pág. 3.
  • Periódico Castropol. 1921. «Biblioteca Popular Circulante». Nº 599 del periódico Castropol de 10 de noviembre de 1921, pág. 1.
  • Periódico Castropol. 1922. «Nuestro jefe local». Nº 634 del periódico Castropol de 20 noviembre de 1922, pág. 1.
  • Periódico Castropol. 1922. «Nuestro jefe local». Nº 635 del periódico Castropol de 30 noviembre de 1922, págs. 1-2.
  • Periódico Castropol. 1922. «Nuestro jefe local». Nº 636 del periódico Castropol de 10 diciembre de 1922, págs. 1-2.
  • Periódico Castropol. 1923. «La Biblioteca». Nº 644 del periódico Castropol de 28 de febrero de 1923, págs. 1-2.
  • Periódico El Aldeano. 1931. «Nuestro tribuno». Nº 32 del periódico El Aldeano de 30 de enero de 1931, pág. 2.
  • Periódico El Aldeano. 1931. «Victoriano García de Paredes». Nº 40 del periódico El Aldeano de 30 de mayo de 1931, pág. 1.
  • Periodico El Aldeano. 1932. Número monográfico dedicado a la Biblioteca Popular Circulante de Castropol con motivo de su décimo aniversario. Nº 59 del periódico El Aldeano de 15 de marzo de 1921, págs. 1-8.

 
 

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